‘Ella’, al 50%

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La música ha sido, y es, una componente muy importante de mi discurrir diario, ya estemos hablando en el ámbito laboral (no soy capaz de sentarme a trabajar si no es con la banda sonora de turno de fondo) como en el que se refiere a mis sentadas de lectura. Es en éstos últimos momentos donde normalmente aprovecho para (en un alarde de frikismo extremo, lo sé) intentar ambientar de la forma más precisa posible aquello que me disponga a leer. Vamos, que si lo que cae en mis manos es, qué sé yo, un tebeo de piratas, pues ahí estará de fondo ‘La isla de las Cabezas Cortadas’ de John Debney, ‘El halcón del mar’ de Erich Wolfgang Korngold, el ‘Piratas’ de Philip Sarde o, por qué no, el ‘Hook’ de John Williams. Y si hace unas semanas comentaba que las dos lecturas que le había realizado a la fascinante ‘La casa azul’ de Tyto Alba habían estado jalonadas por la banda sonora de ‘Frida’, el caso que hoy nos ocupa es, a todas luces, de una relación mucho más íntima.

No en vano, ‘Ella’, un relato original escrito en 1887 por H. Rider Haggard (el creador de Allan Quatermain, personaje con prolongada vida tanto en el cine como en el cómic, elegido como fue por Alan Moore para formar parte de la alineación de ‘La liga de los caballeros extraordinarios’) ha conocido, desde 1899, ni más ni menos que hasta ¡¡once!! adaptaciones a la gran pantalla, ya sea en forma de cortometraje, ya en las varias cintas que se han acercado a esta singular aventura por el corazón del continente africano en la que un aventurero intenta encontrar el origen de la fuente de la inmortalidad que atesora la fémina que da título a la obra. De entre todas ellas (algunas mucho peores que infumables) destaca aquella que Lansing C.Holden e Irving Pichel dirigieron en 1935 y cuya música escribió el prolífico Max Steiner.

Ella interior

Una música ampulosa (como casi todo lo que escribió el legendario compositor) que, acompañando a las páginas de Élie Chouraqui y nuestro Alberto Jiménez Alburquerque, debería haber sido capaz de trasladar a este impenitente lector a la desaforada aventura trazada por Haggard hace más de un siglo y que, sin embargo, se queda a medias en el intento. Responsable directo de ello es el guión del primero, un cineasta poco agraciado que en su salto al noveno arte no es capaz de tomarle el pulso narrativo a la historia, confeccionando un relato que carece por momentos (por mucho momentos) de coherencia, dando saltos de aquí para allá sin que parezca que dichos cambios son fruto de un concienzudo trabajo de traslación y sí de una casual aproximación al material de partida.

Ahora bien (y de ahí el titular de la reseña), si en lo que a guión concierne ‘Ella’ nos deja muy fríos, no sucede lo mismo si a lo que tenemos que hacer referencia es al trabajo del dibujante madrileño. A los que seguimos mes a mes esa espléndida colección estadounidense que es ‘Letter 44’ no nos sorprenderá lo que las planchas que aquí podemos ver contienen. A los que no se hayan acercado a la serie guionizada por Charles Soule, lo que les espera son unas páginas cuajadas de un trazo tremendamente reconocible y personal que sirve para evocar el sentido de lo misterioso y de la aventura que el guión de Chouraqui no es capaz de transmitir. Si a eso le unimos un espléndido tratamiento cromático (que, por momentos, me recordaba al ‘Sambre’ de Yslaire), queda claro que, al menos en lo visual, ‘Ella’ no defrauda. Harina de otro costal será el que el dibujo sea motivo más que suficiente para justificar la compra…

Ella

  • Autores: Élie Chouraqui & Alberto Jiménez Albuquerque
  • Editorial: Yermo Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 152 páginas
  • Precio: 34 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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