‘El viejo y el narco’, con los pies por delante y el orgullo incólume

Acaso lo más sorprendente de la lectura de ‘El viejo y el narco’, más allá de que, durante toda su duración, hay una fuerte impresión de tridimensionalidad y realismo en todo lo que Ricardo Vílbor expone, es encontrarse, al finalizar la misma, que el protagonista de la historia, un viejo ranchero mexicano de 77 años llamado don Alejo García, existió en realidad y murió en las truculentas y heroicas circunstancias que quedan recogidas en un tebeo que, a la luz de ese descubrimiento, reverbera con mayor intensidad de la que ya lo había hecho en un lector que había caído rendido ante el despliegue de verismo y la intensidad con la que el guionista valenciano nos traslada a ese último día en la vida de tan valiente y determinado personaje.

Bajo tonalidades que traen a la memoria cualquiera de los mejores ejemplos de western crepuscular, y añadiendo a éstas otras connotaciones que humanizan sobremanera al personaje central —son conmovedoras las páginas centrales en los que la memoria de don Alejo viaja a su pasado y deambula por sus recuerdos más preciados, como preparándose para la debacle que está a punto de sobrevenirle—, el relato de cómo el señor García se enfrentó a un grupo de narcotraficantes que pretendían arrebatarle sin más su rancho para utilizarlo como pista de aterrizaje y despegue de aviones cargados de droga se arropa, ante todo, de tintes épicos que equiparan a ‘El viejo y el narco’, salvando las diferencias, claro, con ejemplos maravillosos del género como las maravillosas ‘El hombre que mató a Liberty Valance’ o ‘Sin perdón’.

El trazo de Max Vento, sencillo y tremendamente expresivo, ayuda sobremanera a que el empuje con el que Vílbor sostiene la narración hasta sus últimas y poéticas planchas se mantenga incólume. De hecho, trascendida la porción de relato que podría calificarse como lo hemos hecho en el párrado anterior, los últimos compases de la lectura son vehículo que el escritor utiliza para dar salida a una crítica social nada velada que arremete de frente y sin ambages contra las redes sociales y la poca capacidad de la masa de desprenderse de ese apéndice en que se están convirtiendo los dispositivos móviles para rendir el merecido respeto a quiénes se lo merecen. Y si algo queda claro es que, a ojos del valenciano, don Alejo García era digno merecedor, no sólo de cualquier reconocimiento póstumo que se le hubiera de hacer, sino de convertirlo en protagonista de este espléndido álbum.

El viejo y el narco

  • Autores: Ricardo Vílbor y Max Vento
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 64 páginas
  • Precio: 12,35 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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