‘El Último Guerrero: Una Vida para la Eternidad’, piquete de ojos a la nostalgia

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Pressing Catch”, “Wrestling” o “Lucha Libre”. Estas son algunas de las acepciones con las que se conoce a ese espectáculo importado de los Estados Unidos, una suerte de teatrillo con altas dosis de dramatismo que ya quisieran más de una serie. Las críticas siempre han estado basadas en lo mismo: los combates no son reales. Bien es cierto que algún que otro mamporro se recibe por culpa de no medir bien la fuerza, pero claro, algo de riesgo se corre. El wrestling cuenta con un buen número de aficionados, espectadores que se vuelcan con un deporte tan ridículo como hipnótico y eso se nota al ver productos como este libro editados en nuestro país.

Corrían los años noventa y Telecinco nos traía bajo el título de Pressing Catch los primeros combates protagonizados por musculosos luchadores ataviados con coloridos uniformes. ¿De dónde había salido esto? El espectáculo conseguía congregar a toda la chavalería delante del televisor para que, días después, simularan los combates en el recreo del colegio. ¡Pero si es mentira! ¡No se llegan a pegar! Daba igual, la lucha entre los personajes buenos y malos se convertía en lo único a tener en cuenta, cada uno de ellos simbolizaba algún tipo de valor y no podías apartar la mirada del televisor.

Ultimate Warrior  Photo by WWE, Inc. [Via MerlinFTP Drop]

Ultimate Warrior Photo by WWE, Inc. [Via MerlinFTP Drop]

Poco a poco el wrestling fue desapareciendo de antena, sin saber muy bien el motivo, hasta que le perdimos la pista por completo. Uno se preguntaba si el invento seguiría emitiéndose allá en los USA y, años más tardes y gracias a Internet, pudimos saber que, sí, el show nunca paró, y además se ha convertido en una máquina de hacer dinero en cantidades industriales. Es aquí cuando aparece Panini y aprovecha este nuevo “relanzamiento” del espectáculo y nos trae un esplendoroso libro biográfico de uno de los luchadores más grandes que surgió de aquellos lejanos programas noventeros: El Último Guerrero.

El volumen que nos llega, ‘El Último Guerrero: Una Vida para la Eternidadd’ nos invita a hacer un recorrido por la carrera de esta leyenda. Nacido como James Brian Hellwig, el guerrero indómito se hacía el protagonista de muchos telediarios por su triste y repentina muerte a los 54 años de edad el 8 de abril del 2014. Una fatalidad que tenía lugar el día después de haber entrado en el Hall of Fame de la World Wrestling Federation (la liga más célebre de este deporte).

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El encargado de contarnos los altibajos de este luchador, Jon Robinson, lo hará entrevistando a todo tipo de personas cercanas a Hellwig y, de esta manera, podremos hacernos una idea bastante real de cómo era la persona que había tras el maquillaje que utilizaba. ¡Ojo! El Último Guerrero, como ya hemos comentado, era más que un luchador, sus promos llenas de intensidad, sus míticos combates o la relación con otros compañeros de profesión detrás de las bambalinas, lo convierten en un icono de la industria.

El volumen hará las delicias de cualquier aficionado a la lucha libre, un libro que cuenta con una ingente cantidad de fotografías de altísima calidad y unos textos que convierten la lectura de la biografía en todo un placer. Hay que comentar también la inclusión en algunas páginas de insertos especiales como una máscara imitando su maquillaje facial, la partitura de su inolvidable tema de entrada “Unstable”, su carnet de miembro de la Federación de Lucha Libre o la entrada perteneciente al Wrestlemania VI donde tuvo lugar el combate contra Hulk Hogan que lo elevaría a los altares del wrestling. Un libro imprescindible que hará las delicias de todos los aficionados a este fenómeno, jóvenes y maduros.
[Grade — 10.00]

El Último Guerrero: Una Vida para la Eternidad

  • Autores: Jon Robinson
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 160
  • Precio: 32,00 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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