‘El silencio de Malka’, realidad, fantasía y una obra asombrosa

Han pasado nueve largos años desde que escribiera el texto que vais a leer a continuación. No sólo ha llovido mucho desde entonces, como suele decirse, sino que la cantidad de cómics que han pasado por mis manos y la cantidad de reseñas que he llegado a escribir hacen que vea estas líneas con cierto rubor tanto por su bisoñez como porque, revisadas, las conclusiones que arrojan se alejan de las sensaciones que me ha transmitido ‘El silencio de Malka’ en esta, la segunda vez que me he acercado a ella. Aún así, aún considerando que podía haberlo reescrito en su totalidad, lo dejo a continuación con someros cambios —en cursiva— por lo que tiene de testimonio de mis formas escritas hace casi una década y de cómo el tiempo y la experiencia alteran la percepción de las cosas.

Si se piensa con detenimiento, la gran cantidad de información que —y vamos a acotarla a este terreno que tantas alegrías nos da— de cómics nos llega al cabo del día, sobre todo desde que este maravilloso mundo de internet existe es, por usar un término poco ortodoxo, acojonante. Decenas de sitios y canales de Youtube que opinan sobre uno u otro título, cientos de comentarios en cada uno de ellos que nos llevan a conocer la práctica totalidad del posible abanico de opiniones que pueda llegar a formarse y sólo un intermediario, el que supone el filtro que con el tiempo vamos elaborando poco a poco. Buena parte de lo que termina formando parte de ese filtro tiene mucho que ver con la confianza que se va forjando entre los internautas, esa que lleva a que lo que esté firmado por tal o cual persona sea, como poco, más que fiable. Uno de esos nombres que se convirtió en inexcusable a la hora de decidirse por un título en concreto fue el de Angux, creador de la tristemente difunta Caraviñeta, gran amigo en la virtualidad de la red de redes y guionista de ‘Avery’s Blues’. Muchas han sido las adquisiciones que servidor llegó a concretar llevado por alguna de sus personalísimas reseñas sin que nunca llegara a asomar ni un reproche por mi parte acerca de lo erróneo de su criterio. Tanto es así que, en lo que a Rubén Pellejero respecta puedo afirmar con total tranquilidad que si no hubiese sido por Juanma, nunca me habría acercado a la obra del artista español.

Como siempre suele pasar, no fue hasta que Angux me habló de él, que no empecé a ver su nombre por todas partes. Aquí venían un par de líneas que he eliminado por que me parecían horribles. Y como por algún sitio tenía que comenzar a introducirme en su extensa producción decidí, alentado de nuevo por mi amigo, empezar por la que para muchos es la mejor de las colaboraciones que el dibujante ha hecho con el argentino Jorge Zentner. Considerando que es mi primer acercamiento a ambos autores, resulta evidente que no estoy en posición de poder dar la razón a los que así concluyen, más no creo que tales actitudes sean muy descabelladas a la luz de lo que la lectura ha dado de sí.

Mezclando realidad y fantasía en un relato documentado de forma exhaustiva tanto desde el guión como en la fastuosa labor de Pellejero —de ésta última no os voy a hablar más, instándoos en su lugar a que os paséis por AQUÍ…sobran las palabras—, ‘El Silencio de Malka’ comienza en las estepas rusas para trasladarnos después al exilio forzoso al que se vieron sometidos muchos de los judíos del país a finales del s.XIX tras el asesinato del Zar Alejandro II. Perseguidos al encontrarse carentes de la protección que éste les había ofrecido hasta entonces, los judíos emprendieron un éxodo que los llevaría desde diversas regiones de su tierra al puerto de Odesa y de allí a la tierra virgen que entonces era la pampa argentina. Zentner fija su atención en dos familias unidas por lazos de sangre, una sangre que manará a borbotones cuando uno de sus miembros, guiado por una aparición que dice llamarse Isaac, le inste a dar vida a un Golem, dejando a partir de entonces el relato la realista componente que había mantenido para adentrarse en terrenos algo más fantásticos, aunque perfectamente entroncados en el imaginario judío.

Aún con la presencia del fantástico ser nacido de la tierra, los goznes de la maquinaria que el guionista va construyendo con el desarrollo de la historia no parecen chirriar, no al menos hasta ese último salto temporal que se antoja algo forzado. Ello no es impedimento para que la historia se lea con avidez, sobre todo por la magnífica labor de un Pellejero que se esfuerza por dejarse la piel en cada plancha, caracterizando a los personajes y las localizaciones de forma brillante. No sé si será el mejor trabajo de los autores, pero sí que es un gran trabajo.

Volvamos de nuevo al presente y apuntemos, aunque sea brevemente, que ese salto temporal del final no se antoja nada forzado, quedando perfectamente articulado en una narración que funciona, precisamente, a través de una estructura de capítulos entre los que Zentner hace discurrir el tiempo —mucho más ostensible que ese salto es el que se ejecuta entre el primer y el segundo capítulo—; y que, manteniendo su estatus de enorme tebeo, he de admitir, habiendo dado cuenta tanto de ‘Tabú’ como de ‘Âromm’ y, por supuesto, de ‘Dieter Lumpen’, es este último el que se sitúa por derecho como lo mejor que salió de la colaboración entre ambos artistas, quedando ‘El silencio de Malka’ en un muy honroso segundo puesto.

El silencio de Malka

  • Autores: Jorge Zetner y Rubén Pellejero
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 112 páginas
  • Precio: 19 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.