‘El secreto del Salmo 46’, food for thought

Nos encantan las teorías conspiranoicas, esas que sacan punta de dónde no la hay, que elucubran alocadas ideas y que postulan aún más alocados resultados en base, muchas veces, a auténticos castillos de naipes que no hay quien los sostengan. Y no es algo nuevo que se limite a los últimos veinte años en los que Internet ha servido para alimentar y difundir como la pólvora muchísimas de ellas. No. Podríamos remontarnos mucho tiempo atrás al magnicidio de JFK y todo lo que ello despertó; aún más atrás al que correspondió a Lincoln de manos de John Wilkes Booth o, como bien hace Brian Moriarty en ‘El secreto del Salmo 46’, a la madre del cordero de todas las teorías conspiranoicas o, en términos más amplios que no tienen por qué hacer referencia a la «paranoia», los huevos de pascua: ¿Quién fue el auténtico autor de las obras de Shakespeare?

Conocidos por los aficionados al cine por esos guiños muchas veces imperceptibles que incluyen muchas producciones a lo largo del año —y por los coleccionistas de películas por aquellos contenidos ocultos que comenzaron a proliferar con la aparición del DVD—, los huevos de pascua forman también parte inherente del mundillo profesional al que pertenece Brian Moriarty, el de los videojuegos; y es el universo de los juegos para ordenador y la pasión que alrededor de ellos se desató hace algo más de treinta años —una pasión que, huelga decirlo, ha ido poco a poco en aumento hasta el frenesí actual— parte importante de la charla que el diseñador dio allá por 2002 en la Conferencia de Desarrolladores de Videjuegos de San José en California. Una conferencia que podéis encontrar íntegra aquí y que, comenzando y terminando con la enorme coincidencia cósmica que da lugar a un eclipse solar, nos lleva de la mano de forma apasionante por algunos de los huevos de pascua más intrincados de la historia del arte —lo de Bach es impresionante— para, más o menos por su mitad, plantearnos la pregunta con la que cerrábamos el párrafo anterior.

Puesta en viñetas de forma muy simple por parte de Iván Sende, las fortalezas de ‘El secreto del Salmo 46’ se encuentran en lo tremendamente efectivo del trabajo del artista español a la hora de estructurar la narración secuencial alrededor de un texto tan intrincado como el que se transcribe de la ponencia de Moriarty. Un texto que, al encontrar aquí apoyo visual, consigue llegar a los que a él se acerquen con muchísima mayor potencia que en su formato original y que, revisado un par de ocasiones, y trascendida la sorpresa inicial que supone su epatante conclusión, parece querer dejar claro que no hay secreto que no pueda ser descubierto; que no hay criptogramas o códigos secretos aparentemente imposibles de descifrar; que todo está ahí, a simple vista, y que sólo es cuestión de darse cuenta de dónde y cómo mirar; y que, una vez descubierto, lo único que resta es tratar de comprender qué estamos viendo.

El secreto del Salmo 46

  • Autores: Brian Moriarty & Iván Sende
  • Editorial: Diábolo Ediciones
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 80 páginas
  • Precio: 12,35 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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