‘El mundo de Milo’, fantasía y aventura para los peques de la casa

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El guionista Richard Marazano y el dibujante Christophe Ferreira se han inspirado en un cuento tradicional chino para crear este cómic titulado ‘El mundo de Milo’. La obra se publicó por primera vez en 2013 y nos llega ahora a España de la mano de Planeta Cómic, en un volumen que recopila los dos primeros álbumes de la edición de Dargaud (que corresponden a un mismo arco argumental), con un formato ligeramente más pequeño que el del original. Este último detalle no impide disfrutar de las ricas y coloridas planchas de Ferreira, si bien las páginas que cuentan con más viñetas se resienten un poco. Aunque esa reducción de formato también debería haber servido para ajustar un poco más el precio.

El muchacho que da nombre a esta historia vive en un pueblecito que bien podría estar sacado de la campiña francesa. Esa es una de las licencias que se han tomado los autores a la hora de adaptar la historia del cuento original, cambiando la ambientación asiática por otra de corte más europeo. Milo perdió a su madre cuando era pequeño y su padre pasa mucho tiempo fuera de casa, así que está al cuidado de tres simpáticas ancianitas que, tal y como descubriremos durante la lectura, son mucho más de lo que parecen a simple vista. Un día, Milo recibe la visita de un extraño individuo con aspecto de sapo que parece estar tramando algo. Comenzará entonces una aventura cargada de magia y fantasía que conducirá a Milo hasta el singular mundo que existe al otro lado del lago que rodea su pueblo. Una aventura en la que contará con diversos aliados, como la vivaracha Mindi y la irascible Valia.

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Pese a que, como decía un poco más arriba, la inspiración de esta historia tiene su origen en China, la mayor influencia que percibimos en este cómic tiene un inconfundible carácter nipón. La ambientación, la estética y el diseño de los personajes son claros deudores de las películas del Studio Ghibli, y hay pasajes en los que solo falta una buena banda sonora para sentir que nos hemos embarcado en alguna de sus producciones más emblemáticas, como ‘El viaje de Chihiro’ o ‘La tumba de las luciérnagas’. Y esa no es la única influencia que encontraremos a lo largo de estas páginas, ya que también podemos detectar ecos de Akira Toriyama y de Jeff Smith, el creador de ‘Bone’.

Todos estos referentes enriquecen mucho la propuesta de ‘El mundo de Milo’, aunque, eso sí, nunca llega a alcanzar las cotas de genialidad de los originales. El guion resulta divertido y no faltan sus buenas dosis de humor y aventura. Y en cuanto al dibujo, Ferreira se luce con un estilo donde predomina la estética manga, aderezada con toques propios de la BD francobelga, sobre todo en lo que se refiere a la recreación de los escenarios y la composición de las viñetas en la página. Pese a todo, esperaba algo más del mundo mágico que se extiende al otro lado del lago. No resulta tan imaginativo ni sorprendente como cabría esperar. Es posible que descubramos parajes más sugerentes en las dos siguientes entregas de la colección, pero de momento no esperéis quedaros boquiabiertos ante un derroche de imaginación como los que encontramos en las películas de Ghibli. Por otra parte, la trama cuenta con algunos giros que ayudan a que la lectura resulte más entretenida (sobre todo en la recta final), pero hay otros pasajes en los que el ritmo se resiente un poco. Estas carencias restan fuelle al conjunto, de manera que, aunque ‘El mundo de Milo’ está concebida como una obra para lectores de todas las edades, serán los pequeños de la casa los que más disfrutarán con las peripecias de Milo y sus amigos. Y es de agradecer, ya que cada vez se publican menos cómics pensados para los lectores más jóvenes.

El mundo de Milo

  • Autores: Richard Marazano y Christophe Ferreira
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 120
  • Precio: 22 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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