‘El juego de Ender. Escuela de mando’, el niño guerrero

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Ya que mis comentarios acerca de lo que me pareció la adaptación que Gavin Hood estrenó allá por el mes de noviembre sobre ‘El juego de Ender’ fueron vertidos en Blogdecine (y si a alguno quiere leer la crítica completa, que se pase por aquí), me vais a permitir que «pierda» al menos un párrafo en resumir de forma más o menos concisa las muy gratas impresiones que me causó un filme bastante fiel con el material original que rescataba para sí algo del espíritu y la forma de hacer cine de los años ochenta.

Un espíritu que los que crecimos en aquella década siempre añoraremos y que de cuando en cuando se deja ver en producciones recientes como la injustamente infravalorada ‘John Carter’ o esta ‘El juego de Ender’, ya sea por el tono serio y nada aniñado de la producción (algo más o menos impensable en el cine destinado a adolescentes de hoy en día), ya por la firme voluntad de Hood de concretar un filme que no insulte a la inteligencia del espectador ni, por supuesto, se lo de todo bien mascadito. Unido a ello, y derivado de la novela, el perfecto equilibrio entre ciencia-ficción y la componente dramática de la trama, unas interpretaciones más que correctas de la totalidad del elenco y un clímax asombroso son reclamos más que suficientes para que no desdeñéis rescatar a la cinta en formato doméstico si es que no llegasteis a verla en los cines.

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Y quizás el visionado de esta cinta sea el mayor problema que se le plantea a la lectura del segundo volumen de ‘El juego de Ender. Escuela de Mando’ que Panini publicaba más o menos coincidiendo con el estreno en salas de la producción cinematográfica: si, como fue el caso, uno lee lo planteado por Christopher Yost y ejecutado a las mil maravillas por Pasqual Ferry después de haber asistido al impresionante despliegue final de la película, se quedará algo frío; no en vano, la secuencia clave de la cinta, la del combate final de Ender, es de una espectacularidad que un cómic, por mucho que quiera, nunca podrá llegar a alcanzar, y la inevitable comparación, termina desluciendo el ejemplar trabajo de los artistas aquí implicados.

Así que lo mejor que se puede hacer para disfrutar de forma plena de ambos formatos es leer primero la precisa adaptación que Yost hace aquí del relato de Orson Scott Card y dejarse llevar por el arte de un Ferry que consigue dotar de verosimilitud a las complicadas escenas de entrenamiento de Ender y sus compañeros sin perder de vista la claridad narrativa de la que siempre ha hecho gala. Una vez hecho esto, mi recomendación clara es que se acerquen a la cinta de Hood, aprecien los sutiles cambios que ésta efectúa sobre la base del relato original y confirmen que, ya en cómic, ya en cine, la fuerza inherente a la novela publicada en los años ochenta no ha perdido ni un ápice de efectividad.

El juego de Ender. Escuela de mando

  • Autores: Christopher Yost y Pasqual Ferry
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas:128
  • Precio: 15 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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