‘El joven Alberto’, un tebeo peculiar

A todo aquél que se haya aproximado con cierto interés a la biografía de Spirou y haya revisado los nombres que alguna vez hollaron en las páginas del legendario personaje creado por Rob-Vel, el nombre de Yves Chaland debería resultar algo más que familiar. Vale, el dibujante francés nunca formó parte de esos privilegiados que dejaron su impronta en algunos de los 55 álbumes que, hasta la fecha, conforman el corpus central de la tebeografía del botones; pero eso no quita para que su aportación a la iconografía de Spirou, recogida por Dibbuks hace tres años en un volumen imprescindible, sea menos relevante. Es más, las tiras que el artista concibió contra viento y marea —si interesante es el material gráfico del citado volumen, aún más son las profusas notas acerca del atribulado proceso de creación y publicación al que se vio sometido el material dibujado por Chaland— son todo un muestrario de genio y talento que explota con muchísima más intensidad en este tebeo tan singular que es ‘El joven Alberto’.

Singular, peculiar e inclasificable. Sobre todo esto último es lo que mejor describe a las 80 páginas que conforman una de las lecturas más eclécticas que he podido hacer en los últimos tiempos. Y es que ya una primera y directa pregunta como ¿de qué va ‘El joven Alberto?, se resiste a dejarse desenmarañar en una respuesta concreta. A ver, sí se puede describir que lo protagonizan dos amigos y que el Alberto que da nombre al cómic es un cenizo de mucho cuidado, una suerte de destilado con muy mala uva del Gastón de Franquin que fastidia a quien tenga que fastidiar. También se puede ofrecer una semblanza acerca del entorno en el que se mueven Alberto y su cohorte de secundarios, una Bruselas de posguerra que deja aflorar sentimientos tan extremos como el cinismo y la crueldad. Incluso puede uno atreverse a afirmar que lo que Chaland hace aquí es intentar impartir ciertas lecciones vitales a través de una figura tan ingrata y cómica a la vez como es la de su personaje central.

Pero más allá de eso, más allá de lo que hasta cierto punto podría resultar incluso obvio, no es ‘El joven Alberto’ un tebeo que despliegue sus encantos, al menos los que no son los meramente gráficos, ante un rascado superficial, y es la complejidad en el desentrañar el verdadero significado que Chaland quiso darle a las tiras que aquí se nos presentan un muro en ocasiones infranqueable que tan pronto invita a devanarse la sesera como resulta inequívocamente frustrante. Afortunadamente, dicha sensación queda muy paliada por el talento visual del dibujante francés, su magnífica comprensión de la línea clara y la capacidad para la elipsis que demuestra atesorar a la hora de trazar la historia de turno en un puñado muy reducido de viñetas.

Rareza, sí, pero una de esas que cabría calificar de genial y que, gracias a los ímprobos esfuerzos de Ricardo Esteban y sus chicos, podemos disfrutar en castellano en una soberbia edición.

El joven Alberto

  • Autores: Yves Chaland
  • Editorial: Dibbuks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 80 páginas
  • Precio: 23,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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