‘El heraldo’, un cómic muy diferente

Mark Waid nunca cesará de sorprenderme. Después de que, como ya comentábamos el otro día, dejara su impronta en las páginas de ‘Flash’ y nos legara una de las reflexiones más lúcidas y elocuentes que se hayan hecho desde el cómic con respecto al cómic de superhéroes—’Kingdom Come’, por si hay algún despistado en la sala—, el veterano guionista mudó su talento a Marvel para ofrecer etapas inmejorables al frente de las cabeceras de ‘Capitán América’, ‘Los Cuatro Fantásticos’ —un trabajo excelente que aún lo fue más por el gran Mike Wieringo— y, más recientemente, en las espectaculares estancias que ha cerrado al frente de ‘Daredevil’ o ‘Viuda Negra’. Al tiempo, la frenética actividad que siempre mantiene el escritor de Alabama, le ha llevado a firmar multitud de pequeños proyectos en numerosos puntos de la geografía editorial yanqui, unos con irregular fortuna —ahí están ‘Irredeemable’ o las nuevas aventuras de ‘Rocketeer’— y otros, como el que hoy nos ocupa, elevándose a considerable altura aún asumiendo su reducida duración.

Tan sólo cuatro números son los que componen ‘El heraldo’, una historia en la que Waid mezcla de forma habilidosa un relato de corte realista que nos traslada al sur de Estados Unidos a finales de la década de los años veinte del pasado siglo con la nada desdeñable presencia de un elemento de ciencia-ficción que sirve de catalizador para buena parte de lo que el autor pretende plantear si uno sólo atiende al título original de la miniserie, ‘Strange Fruit’: canción protesta legendaria con la que desgarrada voz de Billie Holliday dio cuerpo a una letra que se había inspirado en linchamiento producido en 1930, y que terminó con el ahorcamiento de dos hombres de raza negra, es bien evidente que la elección por parte de Waid del título, el colocar la acción precisamente en el siempre convulso estado de Mississippi y el hacer que el elemento de ciencia-ficción sea un negro de dos metros caído del espacio que cubrirá su desnudez con la bandera sureña, son todos elementos colocados ahí, bien para llamar la atención sobre sí mismos, bien para actuar de motor sobre el que levantar el sesgo de denuncia racial histórica que arrastra la lectura.

Una lectura que, desarrollada con calma y precisión en esa mayor atención que merecen el nutrido grupo de personajes que rodea al intruso extraterrestre, se lee con interés creciente durante los tres primeros números antes de sorprender por la premura y velocidad con la que se resuelve todo en un cuarto número que se antoja precipitado e insuficiente. Quizás la intención de Waid era prolongar más la historia pero la cabecera no encontró la aceptación suficiente al otro lado del charco como para justificar mayor longitud, quizás dicha hipótesis no es más que eso y la realidad es que el control que el guionista ejerce sobre tres cuartas partes de la narración se desboca de forma consciente en ese último ejemplar.

Sea como fuere, y dejando claro que, aunque precipitado, el final no es capaz de empañar las muy positivas sensaciones que deja el escritor gracias a una historia multi-facetada y caleidoscópica que podría haber dado mucho más de sí, donde ‘El heraldo’ encuentra no obstante su mayor valedor es en el arte de J.G.Jones: el que recuerde al dibujante por sus trabajos para Marvel o por la colaboración junto a Mark Millar en la soberbia ‘Wanted’, que se vaya preparando para la radical reinvención que aquí sufren sus formas gráficas al alejarse del estándar del cómic yanqui y acercarse a los modos de Alex Ross y, por ende, a una consciente voluntad por evocar al maestro Norman Rockwell desde una perspectiva más anclada a la realidad que la idílica imagen de la América que siempre reflejaba el que es uno de los mejores ilustradores de la historia. Las páginas de Jones son un asombro perpetuo, no ya por la perfección que el artista alcanza pincel en ristre, sino por cómo el estilo pintado se conjuga con una narrativa singularmente brillante para ofrecer todo un espectáculo que dejará extasiado al que él se acerque.

El heraldo

  • Autores: Mark Waid & J.G.Jones
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 208 páginas
  • Precio: 19,48 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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