‘El día que cambié a mi papá por dos peces de colores’, un cuento único

Puesto de manifiesto a través de la totalidad de su trayectoria, tanto novelística como tebeística, la capacidad de Neil Gaiman para seguir sorprendiéndonos es una que siempre va a la par de la forma en la que el británico sigue buceando en ese mundo onírico en el que tanto ha buceado ya para traernos nuevas propuestas con las que hacernos soñar a poco que tengamos la voluntad de dejarnos llevar. Más pródigo últimamente en terrenos de prosa que en los correspondientes a viñetas —algo a lo vendrá a poner freno la aparición el próximo mes de julio la adaptación que Dark Horse publicará de ‘A Study in Emerald’ con Rafael Albuquerque a los lápices—, siempre resulta de agradecer que los editores españoles se preocupen en rescatar material previamente inédito en castellano de la vasta producción que amasa ya su extensa bibliografía, o, como es el caso de la obra que nos ocupa hoy, este magnífico y divertido cuento que es ‘El día que cambié a mi papá por dos peces de colores’, títulos que ya eran muy difíciles de encontrar.

Publicado por primera vez en 1997 y en nuestro país por Norma en 2003, es Astiberri la que ahora nos trae la edición que en 2004 añadió en la lengua de Shakespeare una portada nueva y un breve epílogo en el que Gaiman explica cómo se le ocurrió la idea de este relato en el que un niño cambia a su padre por una pecera con dos peces de colores y que continúa narrando lo que tendrá que hacer para recuperar a su progenitor. Preñada de ese surrealismo cómico tan propio del autor, la veloz lectura que se la hace a ‘El día que cambié a mi papá por dos peces de colores’ no es óbice para que no podamos valorar en lo que tienen de grande tanto el trabajo de Gaiman, que dota a los personajes de un talante mágico, como el de Dave McKean, cuyas ilustraciones no hacen sino abundar en las cualidades que ya dimanan del texto del de Portchester, reforzando el muy personal y muy identificable estilo del artista inglés lo hipnótico de unas líneas que, como ya pasara por ejemplo con ‘El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre’ —muy desafortunada traducción del original ‘Fortunately, the Milk’—, sabe como aludir con igual intensidad a los más pequeños de la casa y a unos adultos a los que no les cabe otra opción que caer rendidos ante el gigantesco talento de un autor único.

El día que cambié a mi papá por dos peces de colores

  • Autores: Neil Gaiman & Dave McKean
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 56 páginas
  • Precio: 15,20 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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