‘El Día de Julio’, cuando el tiempo vuela

dia julio
Continuamos un poco más con el ramalazo independiente que gracias a La Cúpula hemos podido disfrutar en las últimas entregas de esta página. Y repetimos apellido, que no nombre, puesto que toca deleitarse con lo más reciente de Beto Hernández, ‘El Día de Julio’. Un volumen que, a simple vista, no parece que encierre la grandeza que nos vamos a encontrar en su interior. ¿La razón? No parece que sea demasiado voluminoso para los cien años de historia que nos vamos a encontrar en sus 116 páginas.

Eso es lo que va a intentar hacer el autor, una empresa nada fácil, cien años que recorrerán la vida de Julio, todo un siglo visto a través de una saga familiar cuya vida en un pueblecito mexicano será el motor que haga avanzar la historia. Sí, ya sé lo que deben estar pensando. La premisa de partida guarda cierta similitud con la universal obra del gigante de las letras Gabriel García Márquez. Y es cierto pero Hernández sabe suplir la limitación del formato con el inteligentísimo uso de la elipsis temporal, un recurso que nos hará volar la imaginación para cubrir los huecos que nos vamos a encontrar.

Cien años en cien páginas. Habrá momentos de todo tipo: muertes, nacimientos, tristeza, alegría…Sin embargo, una vez terminada la lectura, parece que Beto se decanta por una visión más amarga, existe un pesimismo generalizado que queda patente, por ejemplo, en el deterioro físico de algunos de los personajes. Y la muerte, el contacto directo con la parca siempre otorga un tono de dramatismo a la obra, cosa que aquí tiene una presencia notoria, marcando la vida de muchos de los componentes de este clan.

No sabría si definirlo como pesimismo existencial, al fin y al cabo, la vida no es sencilla, siempre hay obstáculos y momentos difíciles y, básicamente, eso es lo que nos está mostrando el autor. Pero llegando al final de la historia parece que podemos vislumbrar cierto rayo de esperanza, todo indica que un nuevo miembro tendrá las oportunidades que otros no pudieron gozar. Una recta final que nos deja un cierre a una historia de estructura circular, una vuelta a la casilla de partida, un renacimiento que supone el final de la narración pero no el de la familia, que seguirá adelante aunque nosotros no estemos para verlo. Beto Hernández consigue, con este relato, colocarse entre los más grandes, esta es la obra maestra que lo encumbra hasta lo más alto de la industria.
[Grade — 10.00]

Otra reseña de la obra aquí

El Día de Julio

  • Autores: Beto Hernández
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 116
  • Precio: 12,00 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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