El desembarco del terremoto

Aftershock es una editorial que, en poco tiempo, ha sabido rodearse de un grupo de nombres de relativo peso que, amparados bajo el espíritu de total libertad creativa que les otorga el sello, están dando constantes alegrías a los lectores que nos acercamos a alguna de sus colecciones

Lo Mejor de 2018: USA

Las líneas que encabezan este párrafo fueron las que, el pasado mes de diciembre, me sirvieron para hablar por primera vez en este espacio de Aftershock, una editorial que, con sólo cuatro años de vida —nació en abril de 2015 y sus primeros títulos comenzaron a publicarse a finales del mismo año—, ha sabido granjearse cierto nombre entre los aficionados gracias a una política que apuesta por series de las temáticas más variopintas —algo que las dos que hoy os traemos demuestran de manera contundente— y por contar con nombres de auténtico peso dentro de la industria.

No en vano, de entre las 65 cabeceras que desde que arrancaran han llegado a parir, y rodeados de otros muchos artistas que podríamos tachar de «desconocidos», encontramos a firmas de la talla de Paul Jenkins, Phil Hester, Warren Ellis, Garth Ennis, Goran Sudzuka, Sam Keith, John Layman, Cullen Bunn o Brian Azzarello; nombres todos que han querido venir a respaldar con su bagaje la total y completa libertad creativa bajo la que les ampara una empresa que, en términos de calidad, habrá podido ofrecer de todo hasta la fecha, pero nunca ha fallado en dos logros: sorprender y entretener.

Dos cualidades que iremos encontrando de manera constante conforme Planeta Cómic vaya haciéndonos llegar los muy diversos volúmenes que tiene preparados para este año en un plan editorial que se antoja como ambicioso —esperemos que, como ha pasado otras veces, lleven a buen término todas las cabeceras— y que, por supuesto, nos ofrecen sin paliativos las dos series que han servido para dar el pistoletazo de salida en nuestro país al desembarco de Aftershock: ‘Animosity’ y ‘Jimmy’s Bastards’.

Aunque nada tienen que ver la una con la otra, ambas parten de una premisa similar, la de hacerse una pregunta y responderla de la manera más sorprendente posible. La que se plantea Marguerite Bennett y tiene por respuesta ‘Animosity’ es ¿qué pasaría si, un buen día, los animales comenzaran a pensar y a hablar como los humanos? La respuesta que nos ofrece la escritora toma la forma de un relato de tintes apocalípticos que sume a la humanidad en un mundo arrasado por la rebelión de los animales contra los abusos cometidos y centra su atención en una pequeña de 11 años, su fiel perro y las muchas peripecias que ambos tendrán que pasar para que la pequeña se reúna con su hermano. La re-imaginación de la sociedad que Bennett lleva a cabo y el espléndido trazo de Rafael de Latorre son dos de las mejores bazas que juega una serie que, con sólo un año a sus espaldas, ya contó con un spin-off regular llamado ‘Animosity: Evolution’, prueba más que palpable de lo recomendable de su lectura.

Y si la respuesta a la pregunta que se plantea Bennett adquiere tintes graves y ominosos, aquella que se formula el insigne Garth Ennis encuentra una tan desopilante y burra como podría esperarse del artífice de ‘Predicador’ o ‘The Boys’, cabecera ésta con la que ‘Jimmy’s Bastards’ guarda no pocas concomitancias al partir de la premisa de llevar a sus extremos más salvajes, no el que los superhéroes existieran en realidad, sino el pasar por el tamiz de la exageración máxima todas las idiosincrasias que, desde que Ian Fleming lo ideara primero y Sean Connery lo encarnara después, han rodeado a James Bond. Porque Jimmy, el protagonista de la serie, no es más que eso, un superespía con una flema y una autoestima desproporcionadas que se tira a todo bicho viviente siempre que tenga un buen par de tetas y que está a punto de encontrarse con la mayor amenaza de su carrera, la que supone su ingente y bastarda prole.

Recordando constantemente a ‘Predicador’ o ‘The Boys’ por el nivel de consciente «molonería» que gastan todas y cada una de sus páginas, donde ‘Jimmy’s Bastards’ da el do de pecho es en el dibujo de Russ Braun, un artista que bebe de la misma escuela que el desaparecido Steve Dillon pero que lleva el estilo del artista británico a unos límites de elegancia y expresividad mucho más espectaculares que los de su colega. El resultado, huelga decirlo, es una lectura hilarante a más no poder que va tocando uno por uno todos los clichés asociados a 007 desde una óptica descacharrante y, por supuesto, carente de tapujos más allá de los que se autoimpone el guionista, que ya podemos avanzar que son muy, pero que muy poquitos.

Aftershock ha llegado a nuestro país, esperemos que sea para quedarse durante mucho tiempo.

Animosity vol.1

  • Autores: Marguerite Bennett y Rafael de Latorre
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 152 páginas
  • Precio: 14,20 euros en Amazon

Jimmy’s Bastards

  • Autores: Garth Ennis y Russ Braun
  • Editorial: Planeta Cömic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 14,21 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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3 Comentarios

  1. JIMMY’S BASTARDS es muy divertida. Incluye chascarrillos, muerte destrucción…todo lo que promete. Y he de decir que ha sido muy de agradecer que se mantenga el tinte cómico toda la obra. No hay las típicas splash pages de los cómics de Ennis que te amargan el día o el típico personaje con el que se ensaña. El malo es divertido, lo buenos son divertidos. Humor a raudales sin necesidad de horrorizar…o quizá es que he generado tolerancia…

    • No, no es que hayas generado tolerancia, es que la serie es tal y como la pintas: gamberra y divertida a partes iguales. Nunca se toma en serio y eso, en sí mismo, es sin duda su mejor virtud.

      • Jo, es que me acuerdo de Predicador y de aquel Cíclope y como le trataba su familia al protagonista y se me ponen los pelos como escarpias (para mal). Y no te digo nada con las pocas páginas de Crossed que hojee. Esta, aunque tiene algo de casquería, es muy graciosa. Es curioso como a finales de los 90 nos preocupabamos mucho de la violencia explícita y lo que realmente es jodido es la crueldad humana…

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