El Decálogo de Alan Moore (II): Majestic

Wildstorm Spotlight: MajesticEs posible que Majestic sea una de las obras menos conocidas de Alan Moore. Es lógico, sólo es una pequeña historia protagonizada por uno de los mejores héroes dentro del universo Wildstorm, Mr. Majestic. El cómic pasó bastante inadvertido cuando se publicó a finales de los 90, formando parte del Wildstorm Spotlight, una serie de cuatro números con historias autoconclusivas y que guardaban cierta relación con series de Wildstorm como Stormwatch o, en este caso, WildC.A.T.S.

La razón por la que quiero destacar a Majestic dentro de la amplia obra de Moore, aparte de que me parece una historia estupenda, es que se puede utilizar como una toma de contacto con el guionista inglés por parte de cualquiera que no haya leído nada de su trabajo. Majestic es un perfecto compendio comprimido de algunas de las habilidades de Moore a la hora de plasmar una narración. Estas son el estudio y la reinterpretación de personajes ajenos a él, y el emplazamiento de dichos personajes en un escenario o situación que también es reestructurado de una manera afable y familiar, aunque dicho contexto sea totalmente hipotético.

En este caso, la situación y el escenario se funden casi en un mismo ser, ya que el entorno ( por llamarlo de alguna manera ) no es otro que el universo conocido agonizando víctima de la entropía, la cual ya dejado practicamente inerte cada rincón del espacio. Sólo el inmortal Mr. Majestic, junto con otros ocho extraños supervivientes, aguanta con vida esperando que el último halo de vida expire.

Aquí Moore hace gala de su picardía y juega con ventaja a la hora de asegurar su libertad narrativa. El fin del mundo es un recurso muy manido pero que otorga a todo autor que lo rescata una liberación a la hora de dar sus punzadas personales a un tapiz que, por desconocimiento popular, no admite practicamente crítica hacia su verosimilitud. Sí, ya que estoy hablando de tíos que pueden volar y poseen una fuerza sobrehumana, pero creo que me comprenderéis cuando afirmo que a todos nos gusta ver una historia creible dentro de este círculo fantástico.

Así que no esperéis un fin del universo sin gracia y monotono en el que cada materia viviente va pereciendo conforme avanza la entropía. Moore se ha encargado de que vivamos esos momentos con el corazón melancólico recordando todo lo que en su momento fue importante pero que al final deja de tener relevancia alguna. Pero como bien dice Lady Eucrastia en este mismo cómic, «Mientras hay sangre hay esperanza» y Moore nos la devuelve en un final tan épico como sorprendente y que bebe directamente de la religión cristiana.

Como he apuntado antes, si no has leído nada de Alan Moore y quieres conocer las tesituras que conforman la mayoría de sus obras, Majestic es una más que acertada opción. Asímismo, si ya eres fan del Dios Guionista, te recomiendo que le eches un ojo a esta pequeña historia, aunque quizás pienses que hay otras mucho mejor elaboradas. No es lo máximo de Alan Moore, pero sí es puro Alan Moore.

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Roberto Pastor @Roberto_Pastor

Hijo de Dragon Ball, consumidor de manga y anime junto a otros instrumentos de diversión como el cine y los videojuegos. La treintena me ha traído más sensatez pero no menos diversión, o al menos eso es lo que quiero pensar. Geográficamente me sitúo en San Vicente del Raspeig (Alicante).

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