‘El camino negro 2. Una muerte pagana’, brutal y nihilista conclusión

Si algo se desprendía de la lectura del primer volumen de ‘El camino negro’, eso era que el rumbo que llevaban las aventuras de Magnus el Negro aquí imaginadas por Brian Wood no podían tener un final feliz. Ni falta que le hacía. Seamos francos: por más que como lectores siempre nos guste que las historias se cierren ofreciendo una conclusión en la que el héroe, por más desagradable que sea, termine victorioso contra todo pronóstico, hay veces que dicho final se fuerza sobremanera contradiciendo otras disquisiciones que aluden a la naturaleza del relato, de la ambientación de éste o, de nuevo, del talante con el que los personajes, corpóreos como pueden llegar a ser, traspasan la superficie plana del papel, antojándosenos tan veraces como si de verdaderos antepasados nuestros se trataran. Y, claro, cuando eso pasa, cuando hay tanto con lo que marcar la diferencia y desequilibrar la balanza en favor de otro tipo de desenlace, a la luz de lo que éste arroja no queda más que levantarse e hincar la rodilla porque, señores, lo que Brian Wood consigue no está al alcance de cualquiera.

Ya dijimos en su momento que el que el guionista situara esta cabecera en latitudes nórdicas, servía al autor de ‘Northlanders’ para continuar explorando, en una suerte de maniobra apócrifa, y por si no lo había hecho ya lo suficiente en la serie de Vertigo, el microcosmos de la idiosincrasia vikinga. Y a fe mía que, si hubierámos de juzgarla como parte de la citada serie, ‘El camino negro’ se sentaría, categórica e indisputable, como la mejor de cuántas magníficas y sobresalientes historias conformaron la larga propuesta del escritor para el sello adulto de DC. Una sentencia esta que ‘Una muerte pagana’, su segundo volumen, no hace más que confirmar con argumentos que, apoyados de manera firme en el enérgico trazo de Garry Brown y en la garra que la suciedad del mismo aporta a la construcción de la atmósfera que sobrevuela por encima del Camino Negro, encuentran su mejor baza en el sobrenatural empuje que Wood confiere a Magnus, el mastuerzo protagonista.

De mano de él, de sus pensamientos y, sobre todo, de sus determinadas acciones, Wood nos sumerge en un mundo sin piedad, basado en valores como la venganza o el filo de una espada al tiempo que no deja títere con cabeza en la acertada y locuaz deconstrucción que hace de la racionalización con que la religión cristiana fue aplastando cultos mucho más antiguos que el suyo a golpe de amenazas, miedo y muerte. Es probablemente esto último lo que eleva a ‘El camino negro’ por encima de sus predecesoras y lo que la convierte en una lectura tan sumamente sobresaliente y tan inequívocamente imprescindible para los amantes de las emociones fuertes, de los personajes aún más fuertes y de los finales que, en lugar de ponernos un colchón de plumas, nos atizan una sonora hostia con un puño ensangrentado.

El camino negro. Una muerte pagana

  • Autores: Brian Wood y Garry Brown
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 17,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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