‘El camino de la espada’, asombro visual

Si bien la portada ya instila una carga considerable de épica y buen hacer a los lápices, no es hasta que uno abre ‘El camino de la espada‘ y comienza a dar cuenta de las páginas dibujadas por Federico Ferniani que se apercibe de lo que, indudablemente, debe haber sido una tarea como poco titánica para el artista florentino: el nivel de detalle al que llegan la práctica totalidad de las páginas, que llega a rallar en un barroquismo fascinante y espectacular, sólo es lo primero que capta una mirada que, a poco que comience a bucear con mayor ahínco en las planchas de esta historia cargada de fantasía, encontrará muchísimos más motivos para dejarse seducir por un relato que, de discurrir más o menos simple, encuentra en las relaciones de sus personajes una urdimbre que, por momentos, deviene enmarañada y esquiva.

Parte de la responsabilidad de que ello ocurra reposa en la gran cantidad de nombres que baraja Mathieu Mariolle y en el hecho de que el guionista cuenta con la atención primero y la memoria del lector, después, a la hora de saber quién es quién y cuál es dónde. Dicho juego no siempre resulta sencillo, y aunque Ferniani lo pone bastante fácil con una precisa y soberbia caracterización de personajes, seguir la recreación fantástica de la vida de Miyamoto Musashi, el más famoso samurai de la historia de Japón, transita por momento algo confusos. Afortunadamente, sólo son eso, momentos dispares que, si se confrontan con cierto grado de concentración, no tienen menor repercusión en el rítmico fluir de tres álbumes en los que, como decimos, la superposición de elementos históricos con monstruos, emperatrices dragón, luchadores que parecen salidos de ‘El puño de la estrella del norte’ y muchos más recursos, conforman un todo que encuentra en Nakamura Ito un protagonista que supera en fascinación al propio Musashi.

No en vano, llegado el momento se hace bien evidente que el interés de Mariolle no es tanto recrear las andanzas del segundo como encontrar recursos con los que ir cimentando y construyendo al primero hasta disponerlo muy por delante del que será su maestro y mayor enemigo. Para ello, Mariolle irá haciendo desaparecer al legendario guerrero y dispondrá a Nakamura como único narrador de una acción que le llevará por mil vericuetos para conseguir convertirse en el más temible espadachín, militar y estratega del país del sol naciente. Reforzado ese recorrido, insisto, por un trazo que busca de manera compulsiva el detalle y la construcción de imágenes con las que dejar epatado al lector, huelga decir que ‘El camino de la espada’ es una de esas lecturas que se recomiendan, y de qué manera, a aquellos «tebeofilos» que gusten de emociones fuertes.

El camino de la espada

  • Autores: Mathieu Mariolle y Federico Ferniani
  • Editorial: Yermo ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 200 páginas
  • Precio: 36,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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