‘El americano’, asuntos de familia

La primera impresión que, antes de entrar en disquisiciones de mayor calado, habría que transmitir sobre ‘El americano’, es que el ejercicio que Calo lleva aquí a cabo a lo largo de las más de doscientas páginas sobre las que se prolonga el volumen publicado por Nuevo Nueve es uno de contención artística: asumiendo una rígida estructura de seis viñetas por página —dos horizontales, tres verticales— de la que no se sale en ningún momento, el artista de Castellón echa mano de un estilo sencillo y una narrativa clara y sin ambages que, en conjunción con la simpleza de concreción de las viñetas, dejan el camino abierto para que sea este un tebeo que, si nos conquista, y lo hace, sea por medio de la historia y no por mano directa de una pátina visual de impresión.

Derribando pues nuestras barreras con esa honesta sencillez con la que se nos presenta la historia, y aunque los saltos temporales en ésta sean de complicada aprehensión en los primeros compases por cuanto, al ceñirse de forma estricta a un tipo de viñeta, y no avisarse de ninguna manera por medio de un texto de apoyo, tengamos que estar con los cinco sentidos puestos en ir montando en nuestra imaginación la línea cronológica de los mismos; es cualidad fundamental de esa conquista que del lector hace’ El americano’ el manejar a toda una cohorte de personajes cuya tridimensionalidad y cercanía los convierte de manera casi inmediata en algún familiar lejano nuestro, uno de esos primos que emigró buscando nuevos horizontes allende las fronteras de nuestro país y con el que, años después, coincidimos de manera casual por azar de la vida.

Poco importa que el marco temporal en el que Calo sitúa el relato sea la España de hace cuarenta y pocos años —esa en la que la herida de la inmigración del franquismo era un hecho abierto y supurante— cuando la universalidad con la que el artista trata todo el trasunto provoque, hasta cierto punto, que personajes y situaciones pudieran trasladarse a hoy en día y a este país que en la última década, desde que la crisis nos golpeara con fuerza, ha visto un goteo de migración de profesionales a otros puntos de la geografía mundial donde poder asegurar su futuro. Cierto es que, sin desvelar nada, al final de lo que realmente va ‘El americano’ no es tanto de retomar el discurso que hizo mella sobre mucho del cine de los sesenta y setenta en diversas tonalidades, como de acercarnos a una sucinta pléyade de personas que, con mayor o menor fortuna, se van moviendo por sus respectivas existencias; pero también, que la conjunción de ambas partes de la narración —no hablaré de mitades por cuanto tienden a descompensarse en favor de lo segundo conforme avanza la lectura— conforma un todo tremendamente atractivo y recomendable.

El americano

  • Autores: Calo
  • Editorial: Nuevo Nueve
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 216 páginas
  • Precio: 14,25 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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