‘Dune. La novela gráfica, libro I’, portentosa traslación

Los cumpleaños de hace treinta y tantos años no eran los cumpleaños de ahora. Es cierto que algún que otro amigo del colegio, aquellos cuyos padres tenían en un chalet, organizaban «merendolas» que podrían llegar a parecerse a las de ahora pero, por lo general, las celebraciones eran reducidas al ámbito de tu más íntimos compañeros. De aquellas celebraciones en petit comité, servidor, que ya entonces apuntaba maneras muy frikis, recuerda especialmente la de su décimo cumpleaños con sus dos mejores amigos de E.G.B —que uno ya tiene una edad— y cómo decidió que no había mejor manera de pasar una tarde de sábado que alquilar un par de pelis del videoclub y, para variar, verlas en compañía de gente de su misma edad. Las elegidas fueron ‘Lady Halcón‘ y, por supuesto, ‘Dune‘: la primera ya se encontró con caras de desaprobación por parte de Jose Carlos y Jesús, que así se llamaban aquellos «colegas», pero con la segunda se podría decir que puse a prueba su amistad hasta tal punto que no la aguantaron entera y llamaron a la madre de uno de ellos para que vinieran a recogerlos antes. En fin…

Por lo que a mí respecta, si la cinta de Richard Donner me encantó y, a día de hoy, sigue siendo una de mis películas favoritas de los ochenta, lo que la adaptación de David Lynch del libro de Frank Herbert provocó no se podría llamar fascinación porque se quedaría muy corto. Bien es cierto que con diez años recién cumplidos no me enteré de la misa la mitad, pero no hizo falta comprender todo lo que Lynch ponía en juego en sus casi dos horas y media para quedar embelesado con su planteamiento visual, con unos efectos visuales que, aún hoy, en ciertos aspectos, siguen sorprendiendo por su perfección, con una música de Toto que, ecléctica como la película, ayudaba sobremanera a ésta y con un final que, contando con el mejor tema musical de todo el score, empequeñecía el término épico.

De no haber sido por la COVID-19, el pasado mes de diciembre habríamos tenido la oportunidad de asomarnos a lo que Dennis Villeneuve ha rodado en su aproximación a la primera mitad de la novela —que uno de los grandes inconvenientes del filme de Lynch era lo mucho que tenía que condensar el libro de Herbert para encajarlo en tan poca duración—; y como quiera que aún tendremos que esperar hasta el 1 de octubre para saber si el cineasta canadiense ha logrado despegarse de la sombra de su predecesor —cosa que el trailer no dejaba muy claro, la verdad—, habremos de conformarnos mientras tanto con la fastuosa adaptación a viñetas que, firmada a ocho manos, con guión de Kevin J. Anderson y Brian Herbert, dibujo del español Raúl Allén y color de la también compatriota Patricia Martín, nos ha traído Norma.

Aparecida al otro lado del Atlántico casi al mismo tiempo que Anderson y Herbert comenzaban a publicar en IDW una miniserie llamada ‘House of Atreides‘ que sirve de preludio a la novela del padre del segundo, esta también adaptación de la primera mitad de ‘Dune’ deja claro de manera temprana el fuerte compromiso de sus autores por no dejar fuera ni una sola coma del texto original, pegándose al mismo todo lo posible para que la experiencia de leer ‘Dune. La novela gráfica, libro 1’ sea lo más similar posible a las sensaciones que se derivan de acercarse a las profusas líneas de la novela de Herbert padre. Y a fe mía que lo consiguen y lo hacen de tal manera que, sin querer resultar herético, leer este volumen y hacer lo propio con la mitad inicial del libro del que dimana, deja similar sabor de boca. Hay diferencias, claro, pero en términos generales, el planteamiento al que se somete la pareja de guionistas sitúa ambas experiencias en órbitas muy cercanas.

Y si eso ya es un mérito considerable —y el que el invento funcione por sí sólo, lo es aún más— lo que resulta aún más encomiable es que el trabajo de Allén consiga, por momentos, hacernos olvidar lo muy a fuego que tenemos grabado en nuestra memoria todo lo relativo a la iconografía que Lynch registró en celuloide en 1984: acercándose a ella en instantes puntuales —los estiltrajes, los gusanos…— el esfuerzo de Allén por que no se le pueda achacar el haberse «inspirado» en exceso en la cinta se nota, sobre todo, en el diseño de personajes, siendo especialmente llamativo el caso del Barón Harkonnen y lo mucho que se separa del personaje que interpretó Kenneth McMillan. Tanto esfuerzo, aupado por una narrativa clara y concisa, convierte a este primer libro de la novela gráfica de ‘Dune’ en una auténtica delicatessen para los amantes de la ciencia-ficción en general y el clásico de Herbert en particular. Eso sí, que vayamos que tener que esperar hasta 2022 para poder dar cuenta de la segunda mitad no nos ha parecido nada bien. No señor.

Dune. La novela gráfica, libro I

  • Autores: Kevin J. Anderson, Frank Herbert, Brian Herbert, Raúl Allén y Patricia Martín
  • Editorial: Norma Editorial
  • Encuadernación: Cartoné con sobrecubiertas
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 24,95 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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