‘Django. Mano de fuego’, APASIONANTE

Reflexión que he hecho otros años llegada esta época y que, con el tiempo, ha dejado de parecerme una casualidad para convertirse casi certeza, que las editoriales se reservan los pesos pesados para cuando el año toca a su fin es algo que títulos como ‘Django. Mano de fuego‘ vienen a certificar con una energía considerable por mucho que, en el caso de lo último de Salva Rubio y Ricard Efa, fuera más que esperable. Y si os preguntáis el motivo de tal afirmación, mas os valdría echarle un vistazo a la mayor brevedad posible a esa magistral pieza de orfebrería en viñetas que fue la anterior colaboración de los españoles, un ‘Monet. Nómada de la luz‘ en el que guionista y dibujante trazaban una biografía de tintes regios sobre el pintor impresionista —bueno, de hecho, ya que os ponéis, yo también buscaría ‘El soldado‘, primera obra que Norma publicó con la firma de EFA y, aunque con guión de Olivier Jouvray, ejemplo asombroso de las capacidades del español a los lápices.

Eso sí, si ambos álbumes dejan clara la sobrenatural altura a la que raya el artista de Sabadell —y otro ejemplo de esa altura es ‘Sola‘, con Denis Lapière a los guiones— que no os sorprenda comenzar a dar cuenta de la vida del guitarrista más famoso de la historia de la música —de acuerdo, me he pasado, uno de los ¿tres? más famosos— y encontrar que las planchas de Efa os mueven a un estado más allá de la mera sorpresa o un «ojiplatismo» ajustado: tratado con unas aguadas que hacen que cada plancha sea un objeto que no deseamos dejar atrás para dar cuenta de la siguiente, el trazo de Efa, muy cercano a los postulados de coetáneos suyos tan maravillosos como Josep Homs o Jordi Lafebre, es tan afable y grato a la vista, tan cargado de vida y de expresividad, que todos y cada uno de los personajes que pasan por sus manos parecen, sin necesidad de recurrir al hiperrealismo, querer salir de los recuadros que los aprisionan y acompañarnos de la mano por el viaje que propone Rubio.

Un viaje que es tan apasionante e intenso como lo fue la vida de Django Reindhart, el guitarrista belga que revolucionó el mundo de la música en general y el del jazz en particular en la primera mitad larga del s.XX y al que le debemos, entre incontables otros, piezas como el ‘Minor swing’. El recorrido que enhebra Rubio, que no abarca la totalidad de la vida de Django, sino aproximadamente la mitad —lo que nos hace pensar, y estremecernos de la emoción, ante la posibilidad de una segunda parte—, cubre los años de formación de un músico que se supo genio y que consiguió convertir una enorme adversidad que le dejó lisiada una mano en una ventaja que lo llevaría a la cumbre de la música sincopada: desde las caravanas gitanas donde vio la luz, a las calles donde se crió y los escenarios que empezaron a reconocer su talento, el transitar vital de Django Reindhart encuentra soberbio acomodo en un guión que no para y que, perfecto sabedor de las virtudes de su compañero de viaje, descansa por completo en dejar que Ricard Efa se saque de la manga recursos de prestidigitador de esos que, lo decíamos más arriba, consiguen epatar al lector más curtido.

Huelga decirlo pero allá va: una de las LECTURAS del año y, por supuesto, una de esas que volverá por estas líneas dentro de pocos días.

Django. Mano de fuego

  • Autores: Salva Rubio y Ricard Efa
  • Editorial: Norma Editorial
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 88 páginas
  • Precio: 22 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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