‘Divine Right. Las aventuras de Max Faraday’, mucha cháchara y poca chicha

Empecemos con contundencia: hubo en tiempo en que Jim Lee me parecía de lo mejor que podía leerse en el cómic de superhéroes. Afortunada o desafortunadamente, ese tiempo paso a mejor vida hace mucho. En otras palabras, que, hoy por hoy, Jim Lee ha dejado de ser uno de mis artistas favoritos y se ha colocado en la larga lista de aquellos que no me molesta leer pero que ni de lejos me apasionan. Y si he llegado a tal estado de indiferencia para con uno de los creadores de Image y, sin duda, una de las figuras de mayor relevancia en la historia de DC de la última década y media, es debido al paulatino empeoramiento y empobrecimiento que han ido sufriendo su dibujo y narrativa hasta tocar fondo, en no pocas ocasiones, con ejemplos tan lamentables como el reciente primer número de ‘Immortal Men’, una de las muy irregulares series surgidas a la luz de ‘Dark Knights: Metal’.

Pero, claro está, uno podía pensar que, considerando que las páginas de ‘Divine Right. Las aventuras de Max Faraday’ se remontan a veinte años en el pasado, en lo que podríamos llamar la época de esplendor del artista estadounidense, no le son de aplicación mi actual posición para con él. Lamentablemente, no es así por muy diversos motivos que pasan porque, de toda su producción, este redactor sólo salvaría, a día de hoy, su trabajo en ‘Hush’ y algunos números sueltos de ‘X-Men’ o ‘WildC.A.T.S’; o, centrándonos de manera exclusiva en el volumen que nos ofrecía hace unos meses ECC, por la montaña rusa de calidad que aquí podemos encontrar en témrinos visuales y lo poco o nada interesante que, en términos de historia, resultan doce números cargantes hasta la exasperación.

Plagados de tantos diálogos por página que da la impresión de que, en lugar de Lee, es Alan Moore el que guioniza la serie —y no malinterpretéis dicho chascarrillo, es que, en sus recientes trabajos para Avatar Press, parece que al barbudo de Northampton le pagan por palabra—, ‘Divine Right’ nos cuenta, en esencia, la historia de un adolescente que accede a una fuente de poder incontrolable. Arropado de mil y una disquisiciones, que intentan hace mucho más compleja una trama simple que divaga y da vueltas y más vueltas antes de resolverse, es no obstante el auténtico baile de dibujantes lo que termina por arruinar la posibilidad de disfrutar con el producto: y es que, al margen de Lee —que cumple, aunque no sea de manera constante— hay acreditados aquí hasta ocho nombres más responsables del dibujo y el entintado, provocando tamaña juerga de diferentes estilos que. llegado el momento, el lector pase las páginas sin más, vacío como queda todo de un ápice de interés más allá de saber cómo se resolverá la historia de amor entre Max y Susanna.

Huelga decirlo, pero, allá va: reservado de manera exclusiva para incondicionales del artista.

Divine Right. Las aventuras de Max Faraday

  • Autores: Jim Lee, Scott Williams & VVAA
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 400 páginas
  • Precio: 33,72 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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