‘Die Volumen 1: Corazones Rotos por la Fantasía’, que rueden los dados

El mundo de los comics y el del rol siempre han seguido caminos muy parejos. El primer motivo es la necesidad de tener una imaginación algo más desarrollada que el resto para poder sacar todo el provecho a ambos productos. El segundo quizás sea aún más importante y radica, principalmente, en el sujeto al que le apasionan ambos mundillos. Por esto, y alguna que otra razón más, no han sido pocos los proyectos que han aunado las dos vertientes a lo largo de todos estos años: desde los basados en licencias archiconocidas como “Dungeons & Dragons”, “Dragonlance” o “Magic The Gathering” hasta otros más “originales” como “Critical Role” (próximamente en la lengua de Cervantes de la mano de Fandogamia) o esa institución impresa que es “Knights of the Dinner Table”, una cabecera que lleva publicándose desde 1990 y que se centra en un grupo de roleros y sus aventuras alrededor de una mesa de juego. Lo dicho, no es algo nuevo. Pero claro, llega Panini, nos planta delante de nuestra cara este ‘Die Volumen 1: Corazones Rotos por la Fantasía’ y nos explota la cabeza.

¿Por dónde podemos empezar? Es una colección publicada en Image Comics y cuenta con uno de esos guionistas que, sin hacer demasiado ruido, pocas veces ha bajado del notable en cualquiera de sus trabajos: Kieron Gillen. ¿Y de qué va y cúal es el motivo de toda esta chapa que me he marcado sobre juegos con dados? La trama de “Die” gira en torno a un grupo de jóvenes que en 1991 quedaron atrapados en un mundo fantástico que deriva de un juego de rol ideado por uno de ellos. La acción salta hasta el año 2018, momento en el que el grupo vuelve a reunirse para volver a aquel extraño reino (por medio de unos dados con ciertos poderes) y encontrarse con una sorpresa que los dejará completamente fuera de juego. Viejos conocidos que se creían perdidos en los océanos del tiempo y la obligación de volver a retomar la partida y los personajes que tiempo atrás cambiaron sus vidas por completo. Venga, como nadie se atreve seré yo el que dé el paso. Sí, todos tenemos en mente aquella serie de animación de “Dragones y Mazmorras” y el parque de atracciones donde se abrió un mundo tan peligroso como entretenido (al menos para nosotros).

Gillen siempre ha sabido imprimir a sus obras un sello personal bastante interesante, su narrativa, siempre elegante, salta de la acción desenfrenada a la pausa con una soltura que da hasta miedo. Si sus últimos trabajos para compañías independientes como “Once and Future” (aventura en estado puro con mitos artúricos como telón de fondo) y “Peter Cannon: Thunderbolt” (personaje clásico de Charlton) dejan bien claro sus inquietudes actuales esperen a catar “Warhammer 40.000: Marneus Calgar” para Marvel. Adivinan, ¿no? Pero nadie debe llamarse a equívoco puesto que “Die” no es un relato agradable como una partida entre colegas (su traducción del Inglés puede ser “dado” y “morir”). Aquí se dan cita los traumas derivados de la vida diaria combinados con unos designios oscuros y terroríficos, que todos conocían muy bien cuando eran chavales, ahora, para bien o para mal, todos son adultos y eso tiene consecuencias. Imprescindible se antoja el trabajo de la ilustradora francesa Stephanie Hans para que este mundo transmita esa sensación de desasosiego y peligrosidad. Su estilo pictórico le sienta como un guante a la historia de Gillen y el contraste que establece entre el mundo real y el fantástico le da pie a jugar con una gama de tonalidades que pasan de la calidez a la frialdad de una página a otra siendo el resultado final de lo más interesante. Empieza un viaje que promete emociones fuertes, una lectura en la que hay mucho más de lo que parece a simple vista y en la que todo apunta a obra importante. Vayan tirando los dados.

[Grade — 9.00]

Die Vol.1: Corazones Rotos por la Fantasia

  • Autores: Kieron Gillen y Stephanie Hans
  • Editorial: Panini/Evolution
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 19,95 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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