‘Desastre’, hay un alien en mi cama

Después de que hace ya ¡cuatro años!, Astiberri nos ofreciera ‘Resaca’, una delirante e hilarante visión de Mamen Moreu de las secuelas de las juergas nocturnas plagada de topicazos de la noche tratados con suma elocuencia, la editorial bilbaína y la artista oscense cambian de manera radical de registro y se asoman a la vida de pareja, a las dificultades que plantea el día a día, a las relaciones que, agotadas tiempo ha, siguen por una malsana inercia que no lleva a nada y, sobre todo, a cómo recompone uno su vida cuando, después de tantos años definiéndola en parte a través de otro, ha de hacerlo por uno mismo sin perderse en el intento.

Añadiendo a tan completa mezcla, problemas de índole laboral de todo tipo y lo traumático del regreso al hogar familiar cuando uno había conocido la libertad —porque, seamos francos, tus padres podrán ser los mejores del mundo, pero siempre serán tus padres y tú el polluelo al que tienen que tener controlado—, el descarado y desgarbado trazo de Moreu es el complemento perfecto de un relato algo fragmentado, una suerte de todo montado a partir de las partes que conforman cada página.

Concebidas éstas como entes autocontenidos que funcionen de manera independiente, el humor que Moreu gasta en ellas es franco y hace gala de un desparpajo brillante y de una locuacidad asombrosa, ya en unas líneas de diálogo que nunca se sienten impostadas, ya en ciertas reflexiones visuales que nos acercan con gran precisión al estado de ánimo de la protagonista —geniales son un par de páginas con plano cenital de la cama…no digo más—. El conjunto, como podréis imaginar, mueve a partes iguales a la carcajada, la reflexión y el mirarse en el por momentos tridimensional espejo que son unas viñetas reales como la vida misma.

Desastre

  • Autores: Mamen Moreu
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 64 páginas
  • Precio: 12 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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