‘Daredevil. Hombre sin miedo’, entre etapas

Charles Soule se ha ido de ‘Daredevil’. Amado por muchos, odiado por otros e ignorado por el resto, no hace falta decir que lo que opinamos por estas latitudes del trabajo del guionista a bordo del cuernecitos puesto que, habiéndole dedicado una reseña a todos y cada uno de los volúmenes que han conformado la estancia del estadounidense como capitán al mando del destino del hombre sin miedo, creo haber dejado muy claro que, con algún mínimo altibajo que nunca fue responsabilidad del escritor y sí del dibujante de turno —maldita política la de Marvel de no mantener a un mismo artista a bordo de una colección—, estamos ante un espléndido trabajo que servidor situaría justo detrás del cuarteto formado por Miller-Bendis-Brubaker-Waid, las cuatro etapas que considero mejor han sabido entender a Matt Murdock y su alter ego.

Finalizada pues la estancia de Soule en las calles y callejones de la Cocina del Infierno, y finalizada con un golpe de timón de lo más sorprendente, lo normal hubiera sido que el siguiente equipo creativo, el inicialmente formado por Chip Zdarsky y Marco Checchetto —de nuevo, en poco tiempo al italiano ya lo han auxiliado dos o tres nombres entre los que se cuentan los de nuestro Sagar Forniés—, hubiera tomado el relevo y comenzado a revelar los planes que tenían para con el personaje —planes que, adelanto ya, siguen manteniendo la serie a un nivel altísimo—. Pero, como ya pasara entre el final de la etapa de Waid y el comienzo de la de Soule, La Casa de las Ideas ha querido ofrecer a sus lectores una suerte de interludio en el que dar oportunidad a otro nombre más de aportar su granito de arena a la vasta tebeografía del personaje creado por Stan Lee y Bill Everett en 1964.

A sabiendas de que esto no es punto de partida de nada y que para poder entender lo que aquí se plantea hay que haber leído sí o sí la etapa de Soule, no creo que pueda considerarse destripe el revelar que a la conclusión de la misma Daredevil había quedado tan gravemente herido que los primeros compases de esta miniserie de cinco números, miniserie que Panini recoge en un único volumen antes de pasar a publicar las aventuras del personaje de nuevo en grapa, comienzan con Foggy sentado en la cama de hospital en la que Matt yace en estado ¿comatoso? A partir de ahí, y con cuatro dibujantes diferentes, Jed MacKay recorre todo el imaginario y la iconografía de «Dan Defensor» para desmontarlo por completo previo comenzar a recomponerlo de cara a lo que comenzará a hacer Zdarsky. En el intento, MacKay ofrece algunas lecturas interesantes sobre alguno de los sospechosos habituales de la galería de Daredevil, y consigue que la percepción final sobre su trabajo sea lo suficientemente positiva como para recomendar que, antes de hincarle el diente a lo que el héroe ciego está teniendo que padecer ahora mismo al otro lado del charco, hagáis lo propio con este relato bien cosido y correctamente dibujado.

Daredevil. Hombre sin miedo

  • Autores: Jed Mackay & VVAA
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio: 12,50 euros

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.