‘Daredevil. Corazones en la oscuridad’, el diablo se enfrenta a sus demonios

Daredevil vol.2 principal

Como bien apuntaba mi compañero Alberto en su estupenda reseña del primer volumen de esta nueva etapa de Daredevil, el auspicio de Mark Waid le ha sentado mejor que bien a un personaje que, habiendo sido arrastrado por el fango y «deconstruido» hasta los más insospechados límites, necesitaba volver a un tono más ligero y luminoso. Ahora bien, que nadie se lleve a engaño, eso no significa, ni mucho menos, que no haya en esta nueva encarnación del personaje lugar para las sombras, y este segundo volumen, titulado ‘Corazones en la oscuridad‘ es una excelente muestra de ello.

Ya sin contar con el dúo de artistas conformado por Paolo Rivera y Marcos Martín, y antes de que la serie reciba con los brazos abiertos al que es su actual dibujante, el magnífico Chris Samnee, Waid cuenta aquí con el auxilio de cuatro nombres diferentes para embellecer sus estupendos guiones: Paolo Rivera, que ilustra tres de los seis números, los españoles Kano y Emma Ríos y Khoi Pham.

Daredevil vol.2 I

Tanto baile de dibujantes hace que la percepción acerca de las historias que contienen estos ‘Corazones en la oscuridad’ difiera bastante de uno a otro aún con el semblante de unidad que le aportan los guiones de Waid. No es pues de extrañar que, saliendo de la probada solidez que Paolo Rivera ya había demostrado en el primer volumen (y que aquí repite en los tres números de los que se hace cargo) nos encontremos con un trabajo por parte de Ríos y Kano que, aún siendo más que correcto, no llegue a la altura de lo que el americano desarrolla. Y de Pham mejor no hablamos, que para decir «cosas feas» siempre hay tiempo.

En lo que a la historia concierne, en los seis números que Waid nos ofrece encontramos cuatro relatos bien diferenciados. El primero, que fue acreedor del Eisner al Mejor Episodio, nos lleva de la mano a una historia navideña en la que el guionista explora el alcance de los poderes de Matt y su resolución a la hora de salvar a los niños de un autobús accidentado. El segundo, que incluye un número de ‘Amazing Spiderman’ (el dibujado por Ríos) presenta una historia en dos partes que une a Daredevil con el trepamuros y Gata Negra.

Daredevil vol.2 interior II

Y atentos al tercero, porque aquí hay muchas de las claves con las que Waid convulsionará el universo de Murdock de cara al futuro inmediato de la serie. Parafraseando de nuevo a mi compañero Alberto, si algo está haciendo de forma brillante el escritor en cada número de la colección, es plantar de forma precisa y casi imperceptible las pistas que irá conformando futuras historias de la cabecera. Y en los dos números dibujados por Rivera, en los que Daredevil deberá enfrentarse al Hombre Topo por razones que no desvelaré, son muchas las semillas que eclosionarán en el siguiente volumen.

Tras el despliegue de talento que suponen los números 9 y 10 (según numeración americana, claro está) la lectura queda ensombrecida por lo irregular de ese 10.1 final, un tipo de numeración que Marvel viene utilizando ultimamente de manera recurrente para indicar ciertas historias que pueden ser leídos como punto de introducción a lectores nóveles y que, en el caso que nos ocupa sólo valdría la pena tener en cuenta por las cuatro gotas de información que Waid adelanta de lo que está a punto de llegar (de nuevo, me dejo la valoración del trazo de Pham por no herir sensibilidades)

Con todo, y sabiendo como sé hacia donde ha seguido discurriendo esta grandiosa etapa del personaje, un volumen más que notable que sirve como perfecto preludio de lo que se le viene encima a Matt Murdock y, por extensión, a nosotros, unos lectores que no podríamos estar disfrutando más con cada nueva entrega del Hombre sin Miedo.

FICHA TÉCNICA: Daredevil. Corazones en la oscuridad
  • Autores: Mark Waid y VVAA
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 136
  • Precio: 11,50 euros
Daredevil vol.2 review

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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