Daredevil #26, una gran celebración

Daredevil

Hay que dejar las cosas claras: Daredevil, con Ed Brubaker y Michael Lark al mando, es una de las mejores series de las que actualmente publica Marvel. Cada mes contiene emoción, intriga, personajes sólidos y muy pocas decisiones discutibles. En el apartado gráfico, Lark ha conseguido crear la atmósfera perfecta para esta etapa de la carrera del justiciero ciego, y Brubaker ha hecho de su habitual gusto por el genero negro el motivo básico de la serie. El acierto ha sido total.

Su éxito puede encandilar no sólo a los amantes de las historias de superhéroes más tradicionales, sino también a la misma gente que disfruta de 100 balas, por dar otra referencia en cómic, o de novelas policíacas. Brubaker ya ha dejado dos sagas tremendas: una con Matt en la cárcel y otra siendo perseguido a la vez que perseguidor, de ruta por Europa. Y, aunque después de esos dos picos de gran altura la saga se haya resentido ligeramente, este número 26 sirve para ponerlo todo de nuevo patas arriba.

Sin embargo, lo mejor del cómic no está en la historia (donde Brubaker brilla) sino en su propia concepción artística. El número que este mes edita Panini corresponde al 100 de la edición estadounidense, que se pensó como una fiesta para celebrar la existencia de Daredevil y su buena marcha actual.

Por ello, a lo largo de las páginas del especial, aparecen algunos de los dibujantes que han dado vida a Matt Murdock y a su identidad enmascarada. Con una portada absolutamente gloriosa de Marko Djurdjevic, que también se luce en páginas interiores, por Daredevil 26 aparecen lápices como los de Romita senior, Alex Maleev, Gene Colan o Lee Bermejo.

Y la historia está entretenida aunque, salvo el final, no hace avanzar demasiado el relato en general. Pero los lápices, pasar esas páginas y ver cómo cada artista se luce y cómo cada uno de ellos es parte de Daredevil es disfrutable y, a ratos, hasta maravilloso. Teniendo en cuenta que, además, este número empieza un nuevo arco argumental del diablo guardián, este número acaba por hacerse un hueco entre lo imprescindible.

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Roberto Jimenez @fancueva

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