‘Crimson. Volumen uno’, el vampiro de Cliffhanger!

Aprovechando trabajo previamente redactado, os dejo aquí dos párrafos introductorios que vieron la luz en su momento en la reseña del volumen recopilatorio de ‘Danger Girl’ y que sitúan perfectamente lo que pretendía contaros acerca de dónde surge ‘Crimson’:

Cliffhanger, término inglés que se refiere a esos finales de infarto a los que nos tienen normalmente acostumbrados ciertas series —ya sean de televisión o de cómics—, nace en 1998 cuando Image sólo tiene 6 añitos. Lo hace bajo el sello de Wildstorm que Jim Lee había fundado en 1992 junto a Brandon Choi y que se incorporaba tal cual al enorme proyecto que era la editorial independiente, dando como primeros frutos títulos como ‘WildC.A.T.S’‘Stormwatch’‘Deathblow’ o ‘Gen13’, cabeceras todas que demostraron ser comercialmente sólidas y que hoy, más de veinte años después, siguen conservando parte —que no todo— del encanto de entonces, ese que consistía en dar a los lectores nuevas versiones mucho más molonas de los estereotipos de siempre en unos tebeos espectaculares y, en según que casos, condenadamente bien dibujados.

Como decía, con Wildstorm e Image habiendo superado hacía un año el primer quinquenio, tres fueron los nombres que quisieron probar suerte con un proyecto que pretendía dar diversión a manos llenas a los lectores, invitándoles a aventuras imposibles más grandes que la vida siempre bajo la premisa —al menos inicial— de que la última página de cada número nos dejara con «las patas colgando». Ellos eran Jeff Scott Campbell, co-creador de ‘Gen13’; Joe Madureira, dibujante que había salido por patas de Marvel tras dejar honda huella con su característico estilo en títulos como ‘Masacre’ o el ‘Astonishing X-Men’ de la Era de Apocalipsis; y el mexicano Humberto Ramos, que venía de la Distinguida Competencia como orgulloso co-creador de Impulso, el Flash adolescente del futuro que tanto juego dio en los noventa.

Reseña de ‘Danger Girl’

¿Claro, no? Pues bajo ese mismo panorama de ganas de entretener a rabiar es en el que seguimos encontrando hoy a ‘Crimson’. Acaso la serie menos «cliffhanger» de la terna inicial —aunque sus buenos finalazos llegó a incluir— el trabajo de Bryan Augustyn y Humberto Ramos con Alex Elder, un adolescente de vida desenfadada que un buen día se cruza en el camino equivocado con el vampiro erróneo, es una cabecera que, aún disfrutable hoy en día, se entiende muchísimo mejor como hija de su tiempo, unos años 90 en los que las poses exageradas, las splash pages porque sí, y las aventuras «bigger-than-life» estaban tan al orden del día como los tebeos de «usar y tirar».

Lejos de situarse en esta última categoría, ‘Crimson’ y su enorme plantel de secundarios permiten a Augustyn, entre otras cosas, diseccionar a la juventud de aquellos años, y como parcial análisis sociológico de los millenials tiene la misma validez que en lo que respecta a entretenimiento, y dada la intensidad con la que el guionista se vuelca en hacer de sus personajes entes tridimensionales creíbles, no resulta nada difícil empatizar con muchos de ellos, empezando por supuesto por Alex y terminando por su familia, sus amigos e incluso, llegado el momento, algunos de sus enemigos.

La otra mitad del cómic, la que atañe a Ramos, se columpia no obstante de forma vertiginosa entre la mejor y la peor versión del artista mexicano. A fin de cuentas, aún hoy podemos observar en él una nada desdeñable tendencia al oscurantismo narrativo y a provocar cierta sensación de desorientación cuando uno acomete la lectura de sus cómics —sólo hay que asomarse a sus últimos números en ‘The Amazing Spider-Man’ para percatarse de ello—. Y si eso es hoy, veinte años después de que ‘Crimson’ comenzara a publicarse, imaginaos lo que Ramos daba de sí en un momento de su trayectoria en el que la exageración era su máxima, ya fuera en la caracterización de sus personajes, con aquellos enormes zapatones que fueron tan característica seña de identidad, ya en lo confuso que puede llegar a resultar descifrar lo que sea que está pasando. De todas formas, esos momentos son peccata minuta y no empañan lo muy disfrutable de esta curiosa aproximación al mundo de los chupasangres.

Crimson. Volumen uno

  • Autores: Bryan Augustyn y Humberto Ramos
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 312 páginas
  • Precio: 28,50 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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