‘Comprobando la realidad’, de más a menos

Descubierto a toro muy pasado, cuando ya eran más cosa de los que las habían leído desde siempre, mi arranque con el coleccionismo de tebeos en firme no llegó a tiempo para entrar de lleno en el mundo de las revistas de cómics españolas. Tanto es así, que no sería hasta algunos años después de haber decidido que las viñetas eran algo a lo que quería dedicar mis horas de ocio cuando, por mano de mi señor suegro, me asomaría —ya las conocía de nombre— a las páginas de ‘CIMOC’ o ‘Krazy Comics’, dos de los muchos títulos que llegaron a coexistir durante los ochenta y principios de los noventa hasta que el mercado —¿o fueron las propias editoriales?— les dio la espalda. El motivo de esta introducción es bien evidente si se sabe que ‘Comprobando la realidad’ apareció por primera vez en las páginas de ‘El Víbora’ y que, por lo tanto, desconocía por completo la existencia de una historia que, como reza el titular, arranca tremenda pero va perdiendo fuelle tanto en términos de lo que se nos cuenta como en cómo se nos cuenta.

Responsabilidad ésto de un Javi Rodríguez que aquí, obviamente, todavía no había dado el salto a La Casa de las Ideas, parece notarse en el discurrir de las entregas de siete páginas que fueron construyendo este relato de ciencia-ficción, que la premura fue la regla que rigió su conclusión, ya que no encuentro otra forma de dar explicación al porqué del empobrecimiento formal que, en comparación con el comienzo, encontramos poco después de haber dejado atrás el meridiano de la lectura: con un trazo menos controlado y definido y un acabado más vago en términos generales, resulta una lástima que la cohesión y la compacidad no sean cualidades aplicables a lo que el asturiano lleva aquí a cabo, ya que de haber seguido la trayectoria marcada por la espléndida primera mitad del álbum, estaríamos hablando de un tebeo que, en lo visual, estaría entre lo notable y lo sobresaliente.

Algo similar sucede con el guión de un Mauro Entrialgo que, alejado por completo aquí de sus Ángeles mirones y Demonios Rojos, plantea un relato inmerso en un futuro tecnificado en el que la guerra entre dos corporaciones de videojuegos por ofrecer el producto que más enganche a sus potenciales clientes está a punto de saltar al siguiente nivel debido al interés de ambas por contar con los onironavegantes, humanos que pueden tener sueños lúcidos, esto es, controlar sus sueños como si se trataran de una realidad. Uno de ellos es Coco, el protagonista, que de la noche a la mañana comprobará que eso de «soñar despierto» es mucho más peligroso de lo que debería. Tan atractiva premisa de partida es aprovechada por Entrialgo más o menos hasta el mismo punto en que el arte de Rodríguez comienza a flaquear, y el remate de la historia, apresurado y algo destartalado, poco tiene que ver con la cohesión que la lectura muestra en su tramo inicial. Con todo, un álbum que rescata un trabajo olvidado de dos de nuestros mejores autores y que, como tal, bien merece nuestra atención.

Comprobando la realidad

  • Autores: Mauro Entrialgo & Javi Rodríguez
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 21,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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