‘Colección Jim Starlin Volumen 7: La Guerra del Infinito’, nuevo meneo cósmico


El anuncio de esta colección por parte de Panini, llenó de ilusión a muchos aficionados que esperaban una recuperación en condiciones de un material que pedía a gritos una nueva edición en nuestro país. La saga cósmica por excelencia, con sus historias centrales y todos sus tie-ins llevaban bastante tiempo perdidas en el mundo del olvido y la gente empezaba a desesperar al ver que nadie escuchaba sus ruegos y lamentos. Pero llegó el estreno de “Avengers: Infinity War”, la película de todas las películas y, claro, desde la editorial se apresuraron a montar esta suerte de coleccionable con todos y cada uno de los tebeos que tuvieran algún tipo de relación con el famoso guantelete. Así, a la chita callando, hemos llegado ya hasta la séptima entrega (desde el principio se anunció que serían doce volúmenes), un tomo de los que podríamos calificar como imprescindibles, este ‘Colección Jim Starlin Volumen 7: La Guerra del Infinito’, segunda parte de la trilogía planteada alrededor de las Gemas del Infinito.

Starlin se vuelve a calzar las botas de guionista estrella y se pone manos a la obra con la continuación de “El Guantelete del Infinito”, otro gran evento cósmico de proporciones épicas que vuelve a aglutinar a lo mejor del Universo Marvel. El punto de arranque de esta nueva aventura nos muestra al Titán Loco allí donde se quedó tras el combate con todos los héroes habidos y por haber, retirado en un planeta y disfrutando de su soledad. Pero nada dura para siempre, muy pronto percibe una serie de señales que le harán pedir ayuda a Warlock y su Guardia del Infinito. Todos ellos tendrán su cuota de protagonismo en este nuevo relato ya que las seis gemas del infinito se encuentran repartidas entre varios personajes, desde el propio Warlock hasta Dragón Lunar pasando por Drax, Pip o Gamora. Hay alguno más pero su nombre conviene no ser revelado ya que se perdería parte de la sorpresa que supone su identidad.

Pero la cosa no se queda ahí ya que, para poner algo más de diversión a todo el tinglado, habría que añadir líneas temporales en peligro, contrapartidas oscuras de un buen puñado de superhéroes, regresos inesperados desde el más allá y la siempre agradecida presencia de entrañables villanos como el Doctor Muerte, Kang el Conquistador y el devorador de planetas, Galactus. Jim Starlin, que de tonto no tiene ni un pelo, supo ver desde el primer momento las posibilidades de todo este universo cósmico, así que no tardó en proclamarse su dueño y señor, por lo que resulta muy extraño no ver su nombre impreso en la portada de cualquier tebeo que lleve la palabra “infinito” en su título. No es el único, puesto que otro nombre nos viene a la mente de manera inmediata cuando nos referimos a estos eventos y personajes: Rom Lim. Un dibujante al que siempre se le ha criticado por su estilo simple e inane, algo que desde aquí vamos a negar de manera categórica. Sus lápices cumplidores, siempre al servicio de la historia, huyen de cualquier distracción para el lector, de corrección anatómica y narrativa, poco se le puede echar en cara a alguien que siempre estaba ahí cuando La Casa de las Ideas necesitaba un dibujante que estuviera “de guardia”. Una lectura muy agradable y entretenida que quizás no tenga el factor sorpresa de la primera entrega pero que mantiene el nivel para tranquilidad del respetable. Vamos a por a tercera.
[Grade — 8.00]

Colección Jim Starlin Volumen 7: La Guerra del Infinito

  • Autores: Jim Stralin y Rom Lim
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 304
  • Precio: 19,95 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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