‘CES La Patrulla X: Los años perdidos’, que viene el Byrne del saco

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Lo que el nombre de John Byrne significa para los seguidores de los personajes mutantes de Marvel es bien conocido por todos ya que junto a Chris Claremont tocó techo en cuanto a cómics protagonizados por Cíclope, Lobezno y demás superhéroes renegados. Una vez que el británico abandonó Marvel para buscar cobijo en la competencia muchos nos temimos lo peor al ver los pobres resultados de su producción para DC. Otra vieja gloria que sería devorada irremediablemente por el olvido.

Pero un rayo de esperanza embargó a aficionados y crítica por igual, Byrne regresaba a La Casa de las Ideas a finales de los noventa y bajo el brazo traía un curioso proyecto que calzaba bastante bien con los gustos del creador: rellenar los huecos que existían entre los números 66 (donde la serie se tomaba un descanso y tan solo se publicarían reediciones de las primeras historias) y 94 (el primero de la colaboración entre Byrne y Claremont) de la colección de ‘La Parulla X‘. Tras algunos descalabros comerciales protagonizados por miembros de la familia arácnida la cosa no podía pintar mejor gracias a la ilusión que todo el mundo mostraba con este invento.

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La primera decisión que se tomó, bastante acertada por otra parte, fue endosarle al artista un entintador de garantía que pudiera embellecer el trabajo de Byrne sin que este se pusiera demasiado picajoso con los resultados finales. Viendo las páginas firmadas como dibujante durante su etapa de producción compulsiva, era evidente que alguien debía terminar los lápices con más tino que el barbudo artista. El elegido fue Tom Palmer, veterano maestro de las tintas que siempre será recordado por su trabajo junto a John Buscema en ‘Los Vengadores‘.

El público al que estaba dirigido la colección estaba muy claro quién era: aficionados que disfrutaron las historias más clásicas de los personajes. Con Grant Morrison comenzando una revolución mutante, aquellos que no comulgaban con las ideas del escocés vieron en ‘La Patrulla X: Los Años Perdidos‘ un oasis creativo donde poder arrojar toda la nostalgia que corría por sus venas. Sin embargo, una vez que la colección empezó su andadura, contentó a todo tipo de seguidores.

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La única dificultad que tuvo que vencer el autor fue el hecho de que las historias resultaban familiares, al fin y al cabo todas las tramas habían sido ya contadas y lo que se intentaba era ampliar unos guiones que de alguna manera u otra resultaban icónicos para el lector. De esta manera podremos asistir al enésimo viaje a la Tierra Salvaje, otra batalla con Magneto, la primera aparición de Tormenta, una aventura con Los 4 Fantásticos, la siempre interesante presencia de Fénix, los temidos Centinelas o el sigiloso Kraven el Cazador.

Poniendo todo lo dicho hasta ahora en una balanza no hay duda que pesan más los aciertos que los fallos. El trabajo de Byrne, tanto a nivel artístico como argumental, es uno de los más destacables que ha hecho en los últimos años y los continuos guiños que la colección tiene con el aficionado son de agradecer. Sin embargo, el recién llegado Joe Quesada no pensó lo mismo y canceló la serie en su número 22 dejando al bueno de Byrne con un palmo de narices y bastante escocido con las grandes editoriales.

Para nuestro regocijo, Panini recopila la serie en su integridad en un grueso volumen de su imprescindible Colección Extra Superhéroes por lo que tenemos al alcance de la mano el poder sacar nuestras propias conclusiones sobre una cabecera que tenía un gran potencial pero que parecía no tener hueco entre tanto personaje vestido con cuero negro y amarillo.

CES La Patrulla X: Los años perdidos

8Enciclopédico
  • Autores: John Byrne y Tom Palmer
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 592
  • Precio: 27,50 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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