‘Breach vols. 1 y 2’, sabor a clásico

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Ha pasado demasiadas veces a lo largo de todos estos años de publicación comiquera y, por lo que estamos comprobando, seguirá ocurriendo muchas más. ¿Cómo es posible que algunas colecciones de dudosa calidad sigan al pie del cañón mientras que otras, siendo auténticas joyitas, cierran sus puertas de manera brusca e inevitable? La respuesta no está tan escondida como cabría esperar, de hecho, somos nosotros los aficionados quienes decidimos en último término donde depositamos nuestro dinero. Breach es uno de esos inexplicables ejemplos, una obra que leída del tirón supone toda una sorpresa para todo aquel que no supiera de su existencia.

Corría el año 2005 y nacía esta nueva colección en la que Bob Harras (OMG!!!) y un sublime Marcos Martín (ayudado en algunos momentos por otro grande como Javier Pulido) unían sus talentos para crear lo que en un principio debía ser el relanzamiento de un héroe clásico de la editorial como el Capitán Atom. Harras ya se había ganado una pequeña parcela en el infierno del Noveno Arte al ser una de las cabezas pensantes que se encontraba tras casi cualquier evento que apareciera durante la convulsa década de los noventa, algo que termina etiquetando tus posteriores trabajos ante un público tan exigente como es el fandom de los tebeos en general.

Pero he aquí la sorpresa. El ahora editor de DC entregó un guión ágil y trepidante, presentando a un nuevo héroe, Tim Zanetti, cuyo nivel de tormento y castigo moral va creciendo en cada episodio. Trabajando en un proyecto secreto para el ejército americano, muy pronto nuestro protagonista tomará parte en un experimento que juega con las brechas interdimensionales y que, debido a complicaciones, volverá convertido en un ser compuesto de pura energía. Tras despertar del coma se verá obligado a vivir dentro de un traje especial que lo aísla del mundo exterior. Poco a poco descubre el inmenso poder que posee pero también las desventajas que ello acarrea: cuanto más los use, más irán desapareciendo su condición humana y sus recuerdos.

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La serie aguantó el tipo durante once entregas, once meses en los que Zanetti consiguió encandilar a más de un lector pero no a los suficientes. A Harras se le puede criticar por muchos motivos pero por nada de lo que hizo en este Breach, incluso cumplió su palabra cuando aseguró que las aventuras del personaje tendrían un final perfectamente atado, además Breach tuvo su momento de gloria durante dos de los últimos grandes eventos de la editorial: Crisis Infinita y La Noche Más Oscura.

Muy destacable es también el trabajo de Martín y Pulido, dos autores que parecen no haber tenido periodo de adaptación ya que su dibujo siempre ha demostrado una madurez y una calidad difícil de creer para alguien primerizo. Es de agradecer que DC pensara en el segundo para complementar la labor del primero ya que sus estilos, de similar trazo y recurso, permite una lectura de lo más agradable sin casi percatarse donde empieza un y termina el otro. ECC ha optado por la publicación en dos tomos de los once números de la colección, permitiendo, de esta forma, acceder a todo el material existente rápidamente. Una historia con sabor clásico y que cuenta con la presencia de pesos pesados como Superman o La Liga de la Justicia, súper héroes de renombre que, en este caso, no consiguieron salvar de la quema a uno de los suyos. [A]

Breach vols. 1 y 2

  • Autores: Bob Harras, Marcos Martín y Javier Pulido
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 128 y 152
  • Precio: 12,50 y 14,50 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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