‘Bone Parish 2’, crecer en el punto medio

Decía no hace mucho que las dificultades que entraña escribir sobre series regulares pasan, sí o sí, por resultar relevante en las apreciaciones vertidas cuando hay que andar de puntillas sobre acontecimientos y evitar a toda costa caer en el más indiscriminado de los destripes. Recorrer la estrecha vereda que queda delimitada por dichas restricciones es toda una prueba para el verbo del redactor más inspirado y ducho en esta tarea de juntar letras, convertirlas en palabras, frases, párrafos y, finalmente, en un conjunto atractivo que sea capaz de «decir algo». En el caso de este segundo volumen de ‘Bone Parish‘ ese algo es tratar de convenceros de lo que ya os intentamos convencer con la primera reseña que le dedicamos a la serie de Cullen Bunn y Jonas Scharf y, yendo un poco más allá, lograr que hagáis oídos sordos de las voces que reniegan de esta grandísima propuesta del guionista arremetiendo contra su, según dicen, muy indigno final.

Si lo recordáis, lo primero, eso de convenceros de algo, iba encaminado a que le diérais raudos y veloces una más que merecida oportunidad a una cabecera que, partiendo de una premisa fascinante —y no hay reparo alguno en recordar que dicha premisa era una droga de diseño fabricada con restos humanos que hacía que el consumidor pudiera dialogar con el difunto que se metía por las fosas nasales— desarrolla un entramado a caballo entre el terror y el thriller policíaco con fuertes resonancias al ambiente malsano de ‘El corazón del ángel‘ de Alan Parker gracias a una ambientación prodigiosa llevada a cabo por un Jonas Scharf alucinante. Vale que, quizás, no sea lo mejor que haya salido de la pluma de Bunn —ese honor, por ahora, queda estrictamente reservado a ‘Harrow County’—, pero que ‘Bone Parish’ es una lectura estimulante, perfectamente hilvanada y con una intriga que hace que te muerdas las uñas ante lo que esté por venir es una verdad que, a ojos del que esto suscribe, resulta incuestionable.

Tanto o más como incuestionable es, el que, de cara a un tercer volumen del que no hablaremos porque para eso vamos a utilizar las siguientes breves líneas, Bunn sepa, y sepa muy bien, cómo tiene que rematar la faena. Cierto es que, como todo hábil guionista que entiende el mercado estadounidense y sabe de las muchas posibilidades de continuación de su historia, el nuevo mago del terror en viñetas se guarde un par de ases en la manga «por si las moscas». Pero confundir dichos ases con una notoria incapacidad para dar suficiente cierre a lo planteado como para que los tres volúmenes en que Norma recogerá ‘Bone Parish’ no puedan ser considerados como un ente perfectamente auto-contenido —y de lectura obligada si el terror es tu género— es, a mi parecer, un error de juicio de bulto.

Bone Parish 2

  • Autores: Cullen Bunn y Jonas Scharf
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 112 páginas
  • Precio: 16,50 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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