‘Big Man Plans’, brutal salvajada

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De entre las muchas reflexiones que se podrían extraer de la lectura de ‘The Goon’, una de ellas, acaso la más inmediata, es la fascinación que Eric Powell siente por la violencia. A lo largo de las muchas páginas que ocupa su magna obra —me pregunto cómo diantres se las apañarán si alguna vez se traslada a producción animada como se pretendía— encontramos las formas más variadas y explícitas de uno de los instintos más bajos de nuestra especie, y famoso es ya ese «Knife to the eye!» con el que Franky, el canijo compañero del mastuerzo protagonista, acaba con sus inesperadas víctimas. A la vista de lo que las páginas de ‘The Goon’ ofrecen, no es de extrañar que lo que podemos encontrar en ‘Big Man Plans’ dé un paso más allá en esa filia por la violencia y nos ofrezca, de mano de esta historia de venganza extrema, algunas de las imágenes más perturbadoras de cuántas hemos podido ver plasmadas entre los cuatro lados de una viñeta.

A la hora de plasmar las ideas co-creadas junto a Tim Wiesch —que se estrena en las lides de guionista con este volumen— Powell echa mano de todas las armas que su espléndido estilo de dibujo le proporciona para ofrecernos un festival de hemoglobina y casquería a la altura de clásicos cinematográficos del género de terror como ‘La matanza de Texas’ (‘The Texas Chainsaw Massacre’, Tobe Hooper, 1974). Y no, no exagero. Es más, lo que aquí podemos encontrar supera en ocasiones a las andanzas de Leatherface y su familia y entronca de lleno con el gore más descarnado y brutal no arredrándose Powell ni lo más mínimo en mostrar los cercenamientos, amputaciones y demás lindezas a las que el anónimo y enano protagonista somete a sus desafortunadas víctimas.

Ahora bien, como ya pasara en ‘The Goon’, hay que saber leer más allá de la explicitud, de las vísceras, de la sangre y de la terrible y cruenta venganza que se cobra el «héroe» de la acción para encontrar en ‘Big Man Plans’ parte de eso que ya hacía grande al título por el que, si nada cambia, Powell pasará a la historia del noveno arte: sin que en ningún momento se pretenda hacer apología de la ley del Talión, la justificación última de los actos de un ser maltratado por su existencia ennoblece en cierto sentido toda la brutalidad que se recoge en éstas 120 páginas, y no hay mejor muestra de ello que el desgarrador flashback incluído en el último de los cuatro números publicados originalmente por Image, una mirada hacia atrás en el pasado del protagonista que, plasmada de forma directa con el virtuoso lápiz de Powell, termina de cerrar la labor de humanización que la utilización del citado recurso efectúa desde el comienzo de la historia. Una historia que, no cabe duda, no es para todos los estómagos pero que, huelga decir, dejará más que satisfechos a los que tengan la fortuna y los redaños de acercarse a ella.

Big Man Plans

  • Autores: Eric Powell y Tim Wiesch
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio: 16 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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