‘Big Baby’, Burns, maestro del surrealismo

Me fascina más la trilogía formada por ‘Tóxico’, ‘La colmena’ y ‘Cráneo de azúcar’ que la tan reconocida ‘Agujero negro’, pero lo cierto es que es ese epíteto, el de fascinante, el que aplicaría sin dudarlo a todas las lecturas que le he hecho a Charles Burns; y, claro está, ‘Big Baby’ no iba a ser una excepción. Es más, me ha fascinado tanto este primer acercamiento a la reedición que La Cúpula hacía el pasado mes de diciembre de su edición previa de 2005 —una de menor tamaño—, que diría que lo que recogen estas 128 páginas se ha situado, así de repente, como mi título favorito de ese maestro del surrealismo y el terror que es el artista de Washington.

Ambas cualidades, que se dan la mano de manera indefectible e íntima en cualquiera de las cuatro obras arriba citadas, se conjugan igualmente en ‘Big Baby’ para dotar a la lectura de este álbum de un carácter que es casi imposible encontrar en otro historietista del noveno arte: protagonizado por un niño de edad indeterminada —yo diría que entre diez y doce años, por arrojar una cifra— con una curiosidad algo malsana por las historias de monstruos y terror y una especial habilidad para meterse donde no le llaman, ‘Big Baby’, como cualquiera de las otras obras de Burns, mezcla situaciones cotidianas con elementos fantásticos para, mediante éstos, aumentar el calado y reforzar el impacto de lo que el autor quiere transmitirnos con las primeras.

No hay mejor muestra de ello que la historia que, tras una breve presentación de dos páginas, sirve como primera del tríptico que conforma ‘Big Baby’: ‘La maldición de los hombres topo’. Utilizando claves de la ciencia-ficción de los años 50 y situando la acción en una época que bien podría enmarcarse por su ambientación en dicho periodo, Burns arremete contra los celos infundados y la violencia de género con una fábula que nos recuerda, al menos en la parte más fantasiosa, claro, a los “clásicos” de la serie B del cine de entonces. Maridar dos mundos tan dispares, y hacerlo con el calado que aquí se alcanza, no es tarea fácil por más que el artista consiga que así que lo parezca, ya con el relato que abre la lectura, ya con los dos que la completan y que insisten en mezclar reflexiones de carácter sociológico —esa plaga que afecta a los jóvenes que han mantenido relaciones sexuales— con tonalidades sacadas de las películas que, al otro lado del charco, podían disfrutarse desde el coche en los típicos drive-in estadounidenses y que, de mano del “malrollero” y característico trazo de Burns, podemos rememorar con esta muy acertada reedición de ‘Big Baby’.

Big Baby

  • Autores: Charles Burns
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 16,51 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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