‘Belleza’, una princesa diferente para un cuento radicalmente distinto

Cuando hablamos de ella hace ya tres años, tanto mi compañero Jaime como yo coincidíamos en apuntar que ‘Preciosa oscuridad’, publicada por el desaparecido sello Spaceman Books —bueno, desaparecido a medias, que ya sabemos que se reconvirtió en Spaceman Project, plataforma de microfinanciación de tebeos—, era un turbador relato, siniestro y tenebroso que, en palabras de mi estimado colega “reinterpretaba a su antojo los códigos de los cuentos de hadas tradicionales”. Acentuada sobremanera su faceta de ensoñación cargada de simbología gracias al trabajo gráfico de Kerascoët —pareja de dibujantes formada por Marie Pommepuy y Sébastien Cosset—, es ahora en ‘Belleza’ y en la forma en que los artistas interpretan las ideas de Hubert Boulard dónde vuelve a recaer buena parte del espléndido funcionamiento de esta también vuelta de tuerca a las idiosincrasias de los cuentos de princesas.

Hedionda es fea huele mal. Y ella no es feliz, aunque podría serlo. No es feliz porque se siente desgraciada por su aspecto físico y porque es incapaz de valorar todo lo bueno que tiene en su vida. Un buen día, como siempre pasa en los cuentos, un hada le concede un deseo: no puede cambiar su rostro, pero si la percepción de él que tiene el resto del mundo. Desde ese instante, todo aquél que la mire contemplará la belleza más extrema conocida y caerá rendido a sus pies. Hedionda pasa así a convertirse en Belleza, y entonces es cuando, realmente, empiezan sus problemas.

Acosada por los hombres, vanidosa y ligera de cascos e incapaz de entender las necesidades de un reino, cuando Hedionda termine convirtiéndose en regente, todo lo que se desata a su alrededor sirve a Hubert para, bajo la misma máxima que utilizara Disney en ‘La Bella y la Bestia’ —ya sabéis, aquello de “la belleza está en el interior”—, ir desmontando arquetipos relacionados con los cuentos, bien pervirtiéndolos hasta darles la vuelta, bien observándolos bajo una mirada cínica y nada complaciente. El resultado, en la fusión con lo expresivo del arte de Kerascoët —que aquí prescinde del magnífico uso del color que veíamos en ‘Preciosa oscuridad’—, es una narración de lo más variada, que cuando parece caer en el tedio, consigue reinventarse para ir por derroteros muy diferentes a los que hasta entonces había explorado. Un cuento, sí, pero uno para adultos que quieran leer algo que nada tenga que ver con aquello que le leemos a nuestros pequeños antes de irse a la cama.

Belleza

  • Autores: Hubert Boulard & Kerascoët
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 160 páginas
  • Precio: 23,75 euros enAmazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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