‘Batwing’ #1: El representante de Batman en África, contra el gore

Batwing #1

Vuelve a la carga el crítico comiquero novato para enfrentarse en el Especial The New 52 a *’Batwing’ #1*, otro personaje también nuevo para mi pero que, por suerte, no tiene tanto trasfondo. Es básicamente el representante de Batman en África, y nació de la mano de Grant Morrison en ‘Batman Inc.’ #5, así que como tal existe desde el pasado mes de mayo.

*Batman fichó a David Zavimbe*, oficial de la policía de Tinasha, en la República Democrática del Congo. Puso a su disposición tecnología y equipamiento, y así nació Batwing. Poco más. Un Batman para África. ¿Tiene un cómic con esta premisa interés suficiente para justificar su propia línea? Para mi que no.

Sangre, gore y cárteles terroristas contra un Batman de segunda

Batwing #1

Se le pueden reprochar muchas cosas a Batwing, pero desde luego no que se enfrente a un peligro de poca monta. De hecho, hasta los terroríficos y militarizados cárteles de la droga del Congo tiemblan ante *la amenaza de Massacre*. Poco se sabe de este villano, salvo que a su paso deja un reguero de cuerpos salvajemente mutilados y amenazas escritas en sangre.

El número comienza directamente con el enfrentamiento entre Batwing y Massacre, cara a cara, machete contra machete. Sin embargo, *nada vamos a saber del origen de los antagonistas*. De Massacre sólo conocemos datos a partir de los retratos de sus «actuaciones» y por el terror que expresan los contrabandistas.

De Batwing… sólo se nos presenta su alter ego, pero nada de como se convirtió en lo que es. Eso sí, no falta *una viñeta con el artista invitado Batman*, como en tantas otras líneas de The New 52. No se a cuánto cobra las horas extras, pero el hombre murciélago se tiene que estar sacando una pasta. He perdido la cuenta de los número 1 en los que le he visto hacer un cameo.

El crimen en África es brutal y tal

Batwing #1

El problema de ‘Batwing’ #1 es triple. Por una parte, se trata de un personaje nuevo, que *no arrastra interés para antiguos lectores*, porque «mayo de 2011» no es tiempo como para hablar de «antiguos».

Por otra parte, *el estilo de dibujo es bastante irregular*. Los primeros planos de personajes están bien logrados, pero el dibujante no se molesta en pintar los fondos salvo en tres o cuatro viñetas. Además el estilo de coloreado en plan acuarela… no me llama, no es para mi.

Por último, *la ambientación en África*, con cárteles de la droga y ese tipo de historias no veo que sea demasiado llamativa como para enganchar. No es lo que uno busca o espera en un cómic de superhéroes.

En general, como número aislado es pasable. Massacre parece un villano prometedor, el ambiente sangriento es algo no demasiado habitual en las líneas de DC que he estado viendo en The New 52, pero *el conjunto no termina de resultarme interesante*. Habiendo otras 51 líneas a las que apuntarse, elegiría otra.

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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