‘Batman: Manbat’, el murciélago no remonta el vuelo

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Aunque los títulos que componen la línea Otros Mundos no siempre rindan al mismo nivel, suelen ser una interesante ventana con la que asomarse a los personajes del Universo DC desde una perspectiva diferente. Además, también permiten que autores por lo general ajenos al género superheroico hagan sus pinitos en el terreno de las capas, los antifaces y los superpoderes. Ese es precisamente el caso del cómic que hoy nos ocupa, ‘Batman: Manbat’, guionizado por un Jamie Delano que ya se había consagrado en las páginas de ‘Hellblazer’, e ilustrado por John Bolton, que ya había trabajado con guionistas de renombre como Ann Nocenti y Neil Gaiman.

Lo que estos dos británicos nos proponen es una historia que supone el regreso de un villano que llevaba ya unos añitos en barbecho cuando se publicó esta miniserie, en 1995. Se trata de Manbat, una criatura mitad hombre mitad murciélago que, antes del accidente que lo dejó así, era un zoólogo llamado Kirk Langstrom. Delano y Bolton no solo recuperan la figura de este personaje, sino que además lo ponen a la cabeza de una familia bastante singular, con una esposa a la que él mismo transformó en otra criatura mitad mujer mitad murciélago, y dos hijos engendrados a partir de alguna aberración genética. El bueno de Langstrom vive con ellos en unas grutas bajo el desierto, ajeno al discurrir del mundo real hasta que una joven acaba entrando por accidente en su guarida. Dicha joven, Marilyn Munro, es una activista que huye de un laboratorio tras haber robado un tubo de ensayo que contiene una sustancia tan secreta como peligrosa. Una sustancia que en malas manos, como las de Langstrom, podría suponer un riesgo tremendo para la raza humana.

Batman es el encargado de seguir el rastro de la joven para intentar recuperar el tubo de ensayo. Sin embargo, la imagen que Delano da de él en esta miniserie no le deja en buen lugar, o al menos esa es la impresión que me he llevado. El Batman que yo veo aquí es un perro amaestrado a las órdenes del poder, un Batman que reprende a la joven Marilyn por enfrentarse a lo que considera injusto aunque sea con métodos poco ortodoxos, que encima no duda en matar a uno de los enemigos a los que se enfrenta. Por si fuera poco, protagoniza algunas escenas sonrojantes, como aquella en la que un viejo indio le deja en evidencia poniéndole un sombrero ridículo para protegerle del sol. Se nota que Delano no está demasiado familiarizado con el personaje, y su forma de escribir tampoco le sienta del todo bien al Caballero Oscuro, con esos cuadros de texto a ratos ocurrentes, a ratos pretenciosos, que entorpecen el desarrollo de la narración. Manbat, por contra, está bastante bien definido, tanto en sus motivaciones como en lo relativo a su aspecto y a su relación con los miembros de su familia. Él es con diferencia el personaje más interesante de esta miniserie, y el único que consigue dotarla de cierto interés, aunque no lo suficiente como para darle el aprobado.

Por su parte, John Bolton despliega un acabado gráfico con ecos de Frank Frazetta que funciona de maravilla en lo que respecta a establecer la atmósfera del relato. Pero al igual que le ocurre a Delano, se le ha dado mejor trabajar con Manbat y su familia que con el Caballero Oscuro. Mientras que esas criaturas mitad humanas mitad murciélagos resultan impactantes, el Batman orejudo y acartonado que encontramos en estas páginas no luce demasiado bien. Así que, en conclusión, pese a encontrarnos ante una historia original —tanto en su planteamiento como en su acabado gráfico— con un tono ecologista que sigue tan vigente como el primer día, el lento desarrollo de la trama y esa encarnación de Batman tan poco acertada acaban lastrando el conjunto y dejándonos un título de Otros Mundos bastante prescindible.

Batman: Manbat

  • Autores: Jamie Delano y John Bolton
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 160
  • Precio: 14,95 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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