Batman e Hijo, un buen Morrison a la espera de más

Batman e Hijo, Morrison y Kubert

Después de ver a Batman con algunos autores a los que ni les interesaba el personaje ni tampoco contar una buena historia, la Crisis Infinita trajo, al menos, la promesa de que DC quería cuidar de nuevo a uno de sus personajes estrella. Por ello, se le dio a Grant Morrison la serie cabecera, la que en EEUU lleva el nombre del murciélago. Era lógico que, viendo los antecedentes de Morrison (para mí uno de los mejores guionistas de cómics de los últimos años) y el buen resultado que dio en series superheroicas como la JLA (de las maravillas de su saga hablaremos no dentro de mucho en Zona Fandom), nos esperáramos lo mejor.

Sin embargo, el primer arco de su trayectoria a los mandos de Batman, llamado Batman e Hijo (y publicado en España entre los números 1 y 4 de la serie mensual que edita Planeta), ha recibido por igual palos y buenas críticas, pero sobre todo de lo primero. Me parece injusto y eso que, nada más terminarla, me dejó bastante frío la primera saga del escocés. Ahora, cuando el tiempo ha pasado, Morrison sigue trabajando lentamente en dar a Batman una entidad que había perdido y es el momento de las relecturas, me uno al grupo de los que opinan que aquí hay serie y guionista.

Batma e Hijo, Morrison y Kubert

Morrison está haciendo eso que a todos nos gusta pero que, a la hora de la verdad, pocos reconocemos en el momento: dotar a un personaje tan longevo como Batman de nuevos ámbitos por los que moverse, ampliar el universo de uno de los iconos de la historia del cómic. El guionista escocés está, además, poniendo un notable empeño en cambiar las cosas desde el respeto a la historia del protagonista. Tiene manos libres, pero, al menos hasta el final de Batman e Hijo, se preocupa en que nada suene a boutade, en que los veteranos lectores del murciélago puedan disfrutar tanto como los noveles.

Y sí, la historia es lenta y en ocasiones algo fría y el final es terriblemente anticlimático. Pero tiene momentos estelares de gran valor, como prácticamente todo el capítulo segundo, con la lucha en el museo contra los manbats ninjas, plagada de referencias metalingüisticas constantes, la excelente caracterización del personaje de Damien y la entrada de este en la casa Wayne, como elefante en una cacharrería.

Batman e Hijo, Morrison y Kubert

En cuatro números, Morrison (con la ayuda de un excelente Kubert, que se luce gráficamente) consigue dar con uno de los mejores secundarios que ha dado el universo Batman en los últimos tiempos, sin necesidad de resurrecciones absurdas y sin hipotecar el pasado del personaje. Lástima que el enfrentamiento final hubiese necesitado un par de números más para no parecer precipitado. No obstante, teniendo en cuenta que este arco es sólo el primero de una larga serie, no me extrañaría nada que, al final, cuando Morrison deje la saga, todo el mundo nos pongamos a decir: «qué bueno fue esto». Disfrutemos ahora antes de tener que empezar a echar todo de menos.

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Roberto Jimenez @fancueva

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