‘Batman contra Robin’, un paso más en la magistral «etapa Morrison»

Batman contra Robin portada

Aunque puede leerse sin haber tenido que pasar antes por todo lo que Grant Morrison ha desarrollado con Batman hasta entonces, me atrevería a aventurar que adentrarse sin conocimiento de causa en ‘Batman contra Robin‘ y, por ende, en ‘Batman y Robin’ supone, aproximadamente, perderse un 50% del gargantuesco y seminal proyecto que el escocés ha sembrado en su imprescindible estancia en las series del Hombre Murciélago.

Es por ello que, aunque sea de forma muy liviana, y acaso para que sirva a este redactor como ejercicio de memoria, vamos a repasar los acontecimientos que llevan a la aparición de la presente serie y, una vez situados, entraremos a valorar lo que este segundo tomo de la misma es capaz de ofrecer.

La revolución tiene nombre y apellido: Grant Morrison

Batman contra Robin I

Si bien Morrison ya había tocado a Batman en dos ocasiones durante los noventa, con dos títulos imprescindibles como ‘Gothic’ y la grandísima ‘Arkham Asylum‘, no es hasta su desembarco en la serie en 2006 cuando los lectores comenzaremos a asistir al magno opus que el escritor escocés le tiene reservado al personaje.

Contando con el inesperado beneplácito de DC para casi hacer lo que quiera con Bruce Wayne y su alter ego, Morrison se plantea su aproximación al personaje como un homenaje plagado de innumerables referencias a los cómics del hombre murciélago con los que él creció, aportando asimismo una aproximación deconstructiva/constructiva del personaje que, una vez el escritor eche el cierre próximamente en la ‘Batman Incorporated‘ del NUDC, se posicionará, probablemente, como lo mejor que se haya escrito nunca sobre la creación de Bob Kane.

Así las cosas, tras presentarnos a Damian en ‘Batman e hijo‘, descubrir que es el vástago que Bruce tuvo con Talia, y comenzar el escritor a apuntalar los planes que la hija de Rha’s Al Gul tiene para con su descendencia, Morrison irá preparando poco a poco el camino para la desaparición, que no muerte, de Batman.

Batman contra Robin II

Antes de ella, y como números de gran relevancia a la hora de desentrañar muchas de las claves de su estancia, encontramos el arco que abarca del 664 al 666 de la numeración americana, en el que Morrison se pasea por el pasado, el presente y, de forma magistral, por el futuro del personaje, aclarando de paso uno de los puntos fundamentales en que se basa toda la idea de su aproximación a Batman.

Y esta no es otra que la “Hipercontinuidad”. Muchas veces durante su estancia en la serie se le ha achacado al escocés el no respetar la continuidad del personaje cuando, en realidad, Morrison abraza la misma de tal manera que acepta introducir en su discurso las historias más alocadas que Batman ha vivido a lo largo de su longeva vida editorial. De ahí el concepto de “Hipercontinuidad” a la hora de hacer referencia a una continuidad que tiene en cuenta absolutamente TODO.

Asumiendo esta y aceptando todo lo que ella se deriva es como podremos comenzar a aprehender mucho de lo que Morrison plantea una y otra vez en el desarrollo de la historia en la que lleva más de seis años, una historia que, no cabe duda, tiene uno de sus momentos más complicados y polémicos en ‘Batman R.I.P’.

Batman contra Robin III

Punto y aparte en lo que Morrison había venido haciendo con el personaje desde que comenzara su andadura en el número 655, ‘Batman R.I.P‘ da salida por fin al enfrentamiento final entre el Hombre Murciélago y el Guante Negro, el villano que ha venido atormentando a nuestro héroe desde casi el comienzo de la “etapa Morrison” y una archinémesis como no ha habido otra (Joker incluido) en la historia del personaje.

Dejando a un lado a Guante Negro y el hallazgo que supone desde el punto de vista argumental el descubrimiento de su identidad, otro de los puntos fundamentales de esta primera fase en la etapa de Morrison es abordar de nuevo la deconstrucción de Batman pero desde ópticas muy diferentes a las que se contemplaron en la década de los 80.

Para ello, como ya hemos apuntado anteriormente, Morrison echa mano de la hipercontinuidad, de las citas a los números que marcaron su infancia como lector y de una compleja serie de conceptos que, sin orden de importancia, pasan, entre otros, por el análisis del antagonismo entre Batman y el Joker (con la búsqueda del primero de las fórmulas que le hagan entender las motivaciones del segundo), la disección de la psique del héroe en la confrontación con sus demonios más recónditos y, en un plano menos susceptible de ser percibido a simple vista, el coqueteo con conceptos derivados de la religión (con Batman como una suerte de salvador/redentor) y, como ya ha hecho otras veces (en ‘Animal Man‘ o ‘Flex Mentallo‘) la inclusión de un metalenguaje con el que analizar el noveno arte desde las entrañas que componen sus viñetas.

‘Batman R.I.P’ es una obra que habría reverberado mucho más si no fuera por la (por momentos) atroz labor de un Tony Daniel que, no cabe duda, siguió al pie de la letra las indicaciones de Morrison en lo que respecta al planteamiento de las páginas, porque en lo que a narrativa secuencial se refiere, el artista carece del talento necesario para haber hecho que un cómic brillante en lo que a historia se refiere, se hubiera convertido en un hito inolvidable del noveno arte.

Siempre que hay un Batman, hay un Robin

Batman contra Robin IV

Partiendo de la base de que Batman ha “muerto” y arrancando de nuevo in media res, algo que ya hemos visto que le encanta al autor, Morrison plantea el primer número de ‘Batman y Robinreduciendo muchísimo la carga referencial con la que se habían caracterizado sus anteriores historias, dejando que la acción y el maravilloso trabajo de Frank Quitely sean los protagonistas casi absolutos en estos primeros momentos.

Pero claro, como decíamos, Morrison no puede desprenderse del todo de la inercia que venía arrastrando, y así, los números 1 al 6 de la serie que, en resumen, siguen a Dick Grayson y Damian Wayne bajo el manto de los nuevos Batman y Robin al tiempo que luchan primero contra un psicópata que pretende controlar a Gotham con una enfermedad y, después, en su enfrentamiento con el nuevo Red Hood; contienen mucho material del que volver a sacar punta.

Para empezar, están los pequeños apuntes que dan continuación a lo que Morrison venía desarrollando y, en un nuevo orden de cosas, las nada veladas similitudes que el escocés plantea entre esta nueva configuración del personaje y la que Alan Moore y Brian Bolland apuntalaban con esa obra maestra que es ‘La broma asesina‘.

Batman contra Robin V

Si Bruce Wayne tiene al Joker, y ambos cuentan con el citado título como piedra angular en torno a la cual ha girado una y otra vez su relación, Dick Grayson, el nuevo Batman, necesita un villano y una historia que esté a la altura. Y aquí es donde entra en juego el primer arco argumental de ‘Batman y Robin’.

De hecho, si de todos los villanos que aparecen (cuya suma es el equivalente al Joker) sólo centramos nuestra atención en Jason Todd (el nuevo Capucha Roja), y lo comparamos con el Joker, la tragedia de éste último y el Batman original es que, si no hubiese sido por la cruel mano del destino, ambos podrían haber sido amigos (siempre se ha dicho que son caras opuestas de una misma moneda separadas por una fina línea), una tragedia que se ve aumentada exponencialmente si consideramos que Grayson y Todd podrían haber llegado a ser hermanos.

Jugando a confundir momentáneamente al lector, Morrison termina el primer volumen de ‘Batman y Robin’ mostrándonos a Dick abriendo una cámara acorazada en la que se encuentra el cadáver uniformado de Batman, una icónica imagen que parece querer reforzar la idea de que el Hombre Murciélago original está muerto. Pero este no es Bruce, ya que éste está perdido en el tiempo.

Batman contra Robin VI

¿Perdido en el tiempo? Sí. Retrocedamos brevemente en la continuidad de la “etapa Morrison”. Batman no moría al final de ‘R.I.P’ (hubiera sido de una ingenuidad tremenda creerlo) y el ominoso título del arco argumental hace más referencia al cambio en el status quo del alter ego de Bruce Wayne que a su defunción.

¿Cuál es entonces el motivo para que no sea Bruce Wayne el hombre bajo el manto de Batman?. La respuesta habría que buscarla en la ‘Crisis final’, ese olvidable “macroeventodecero” en el que Batman se enfrenta a Darkseid y, aparentemente muere pulverizado por su Efecto Omega. Pero en lugar de desaparecer para siempre, el efecto del poder de Darkseid hace que Bruce sea trasladado a la prehistoria, una era de la que tendrá que volver como sea en una aventura que se narrará en ‘El regreso de Bruce Wayne‘.

¿Batman contra Robin?

Batman contra Robin VII

Tras una primera página que se relaciona de forma directa con la última del número 6, este segundo volumen de ‘Batman y Robin’ nos sitúa en la capital del Imperio Británico con un Batman en plena faena junto a Squire (uno de los Batman de Otras Naciones introducido por Morrison en el segundo arco argumental de su estancia) tratando de llegar a tiempo para detener una explosión en el metro de Londres.

En una sucesión de acontecimientos frenética que Cameron Stewart ilustra de forma maestra con una fluidez digna del mejor Quitely, veremos como Dick interroga a un criminal en la Torre de Londres y, después, como llega junto a Squire a una mina en la que se encuentra situado un Pozo de Lázaro (esos que Rha’s Al Gul utiliza para recargar energías) donde se encontrarán de forma fortuita con Batwoman.

Batman y Robin VIII

Muchas peleas perfectamente coreografiadas por Stewart (atención a la icónica splash page en la que Dick salva a Damien) y un raudo regreso a Gotham, donde se decidirá el destino del resucitado clon de Batman, ponen fin a un mini arco argumental intenso y muy directo que sirve como preludio perfecto a ese ‘Regreso de Bruce Wayne’ que arrancará a continuación.

La lectura de dicha saga es recomendable hacerla de forma alternada con los números de ‘Batman y Robin’ que comienzan a sucederse a partir del 10 (este volumen incluye hasta el 12). Tanto es así, que voy a cerrar aquí esta entrada con la firme promesa de, en cuanto se publique el tercer y último volumen de la serie, volver para terminar de desvelar algunos (que no todos) de los secretos que esconde en su tramo final la magistral obra de Grant Morrison. Hasta entonces.

‘Nuff said!!!

FICHA TÉCNICA: Batman contra Robin
  • Autores: Grant Morrison, Cameron Stewart y Andy Clarke
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 168
  • Precio: 17,50 euros
Batman contra Robin review

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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