‘Batman and Robin’ #1: ¿es buena combinación «niño problemático» y «armamento tecnológico»? [The New 52]

Batman and Robin #1

Por fin el comiquero novato se enfrenta en el Especial The New 52 a dos personajes que conoce, ‘Batman and Robin’ #1. Pero la alegría le dura poco: Robin ahora es Damian Wayne. Oh, Batman tiene un hijo. Mira qué calladito se lo tenía. Y vaya con el chaval, desde luego carácter no le falta.

Según me han informado los expertos consultados (el resto de editores de ZonaFandom, claro), Bruce tuvo un affaire con Thalia Ra’s-al-ghul. Fue en una historia perdida y secundaria de los ochenta, que no se volvió a mencionar en la continuidad de Batman hasta que Grant Morrison rescató y reinventó al personaje.

Así que ‘Batman and Robin’ en The New 52 tiene acción, tiene intriga, tiene cacharritos tecnológicos y tiene a Batman lidiando con los problemas de un hijo problemático, un chaval cuanto menos respondón.

Batman and Robin #1

Batman necesita a Super…nanny

De primeras este Robin cae mal. Es un niñato prepotente y chulito. Vale que Batman de por sí no es la alegría padre, pero la forma en la que Damian trata con él es bastante borde. En cuanto a sus maneras durante la acción, dejémoslo en que sus métodos son bastante más expeditivos que los de su padre. Pero al conocer un poco su historial cambió mi percepción y lo puse en su contexto.

Teniendo en cuenta que fue educado y condicionado por su abuelo, Ra’s, para que fuera un asesino letal, y más concretamente, dirigido contra Bruce Wayne… vaya, habrá que conformarse con que esté controlando mínimanente sus instintos mortales hacia el padre.

¿Para qué las presentaciones? Vamos a lo que vamos

Cuando trabajamos con un personaje como Batman no necesitamos muchas formalidades, así que este número 1 tiene acción desde el principio. Todo el trasfondo se narra mientras Bruce y Damian se preparan para dar una vuelta por los bajos fondos de Gotham y, tras un breve coqueteo con la nostalgia muy bien enfocado, llegamos a la hora de las tortas.

Y es aquí, en la acción, donde queda más patente que Batman y Robin van a tener más de un conflicto, debido a sus diferentes formas de entender la lucha contra el crimen. Si bien el primer objetivo de Batman es que todo el mundo acabe medianamente vivo, Robin no tiene que lidiar con este tipo de menudencias. Efectivo es, desde luego, pero no encaja con lo que su padre entiende que es la forma correcta de proceder. Vaya ocurrencias tiene, con diez añitos.

Batman and Robin #1

Narrar con acción, pero sin que pase nada

En las series que he leído hasta ahora en The New 52, los villanos tienen un punto de carisma. En ‘Batman and Robin’ #1 es pronto para saberlo, pero lo poco que se nos muestra de este es que es capaz de ventilarse al representante de Batman en Moscú con una facilidad tremenda. Mientras, ajenos a todo ello, el Capitán Batman (¡e hijo!) lidian un combate con los típicos “hombres de campo”, que sólo sirve para delimitar la extraña relación entre Batman y su hijo.

La pena es que Damian quizás está demasiado forzado como personaje. Lo digo por experiencia propia… si no sabes de dónde ha salido, es probable que para cuando lo sepas lo tengas ya entre ceja y ceja. Insoportable, caprichoso y violento, comprendes que Batman esté tan cabreado con él y te dan ganas de pasar a una serie del Caballero Oscuro donde no tengas que aguantar al muchachito de marras.

Batman and Robin #1

En cuanto a la calidad técnica… bueno, sabéis que no es mi fuerte. En general no me ha disgustado el estilo. De hecho, hay mucho cuidado en los detalles, lo que suele hacer que mejore mi impresión. Tiene el punto justo de oscuridad, aunque el contraste con el colorido de Robin me parece algo excesivo: vale que el traje de Batman sea negro y el de Robin multicolor, pero las farolas están apagadas para los dos.

Pero entonces te fijas en las caras. Mi madre, que es pintora, dice que es donde realmente se ve quién sabe dibujar y quién no. Y las caras que dibuja Gleason en este ‘Batman and Robin’ son muy planas, o muestran expresiones demasiado forzadas.

Si Tomasi consigue sacar mejor partido a Robin, y sitúa el personaje en su contexto para congraciar a los lectores con él, puede ser una buena serie. Espero que no tarde en enfrentar a Batman con el gran villano, porque como introducción ya está bien. Quizás el “si gano yo lo demás da igual” de este Robin preadolescente le venga bien a la hora de salvar el pellejo. ¿Será así como se gane la confianza del padre, y haga las paces con los lectores?

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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