‘Bat Boy’, desmadres a gogó

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Cada vez que cae en mis manos un nuevo trabajo de Peter Bagge resulta inevitable compararlo con la que sin duda es su obra maestra, ‘Odio’, ese cómic que ofrece un retrato cínico, certero y mordaz de la generación X y de la vida en los años 90 a través de Buddy Bradley, el personaje de la mueca perpetua que siempre anda a la gresca con sus semejantes. Lamentablemente, lo más habitual es que la obra en cuestión no salga bien parada tras la comparación, ya que aunque con los años el autor sigue conservando buena parte de su acidez y mala leche, no siempre puede decirse lo mismo de la lucidez que mostraba al parodiar las pequeñas miserias de la vida diaria. Pese a todo, incluso sus trabajos más flojos suelen tener algo, aunque sea poco, de esa chispa que convirtió a Bagge en uno de los autores más interesantes del underground yanqui de las últimas décadas, y con el ánimo de encontrar esa chispa me sumergí en la lectura de las tiras de ‘Bat Boy’, recopiladas por La Cúpula en una nueva edición en rústica.

Las tiras de Bat Boy se publicaron originalmente entre 2004 y 2005, en las páginas del longevo semanario satírico ‘Weekly World News’, cuya edición impresa estuvo presente en los quioscos norteamericanos desde 1979 hasta 2007. Era un tabloide peculiar que recogía noticias ficticias, abordaba cuestiones de temática paranormal y ofrecía un retrato humorístico de la sociedad actual. Bat Boy vio la luz en sus páginas allá por 1992, y no fue creación de Peter Bagge, sino de Dick Kulpa, que le llevó a protagonizar una serie de historias humorísticas que incluso acabaron dando lugar a un musical. Bagge tomó el relevo a principios del nuevo milenio y mantuvo las señas de identidad del personaje. Básicamente, la idea es introducirlo en una sucesión de peripecias a cual más disparatada, donde Bat Boy se codea con toda clase de celebridades del mundo actual. Así, por estas páginas veremos aparecer a personajes reales tan variopintos como Bin Laden, Michael Jackson y Beyoncé, conocidos de sobra por todos; y otros tantos que, fuera de Estados Unidos, quizá no tengan tanto renombre, como Ralph Nader, Martha Stewart y Ed Anger (este último es el seudónimo de un columnista de opinión del citado ‘Weekly World News’).

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Descubrir qué tiene Bat Boy en común con todos esos personajes, y presenciar las hilarantes situaciones que protagonizan, es uno de los principales atractivos de esta obra. Como también lo es la mala leche con la que Bagge representa a muchos de esos famosos. El ritmo es frenético, los acontecimientos se suceden sin parar formando un desmadre de tres pares de narices en el que la única pretensión del autor es hacer reír a sus lectores. Esa falta de pretensiones juega a favor de ‘Bat Boy’, ya que si hubiera que buscarle un sentido más profundo o valioso a estas páginas, no lo encontraríamos por ningún lado. Sin embargo, no deja a Bagge en tan buen lugar, ya que es un autor del que cabe esperar algo más, y no una simple sucesión de coñas y disparates más bien facilones que podrían haber salido de la pluma de cualquier otro autor menos cualificado. Por todo ello, y aunque se lea en un periquete y con unas cuantas carcajadas de por medio, ‘Bat Boy’ es una obra menor dentro de la bibliografía de Bagge, y una recomendada casi exclusivamente a los lectores más completistas. Al menos, la edición de La Cúpula gana muchos puntos gracias a la excelente traducción de Hernán Migoya, que traslada al castellano los diálogos originales con mucho salero y con un inconfundible sello personal que encaja de maravilla con la forma de escribir de Bagge.

Bat Boy (edición en rústica)

  • Autor: Peter Bagge
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 88
  • Precio: 11,90 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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