‘Balas perdidas vol.6. Asesinos’, ¿un nuevo techo?

Balas perdidas’ no ceja en su empeño de sorprendernos a cada nueva entrega que los chicos de La Cúpula nos hacen llegar: la constante escalada de calidad que la serie de David Lapham fue corroborando, volumen tras volumen, a lo largo de los cinco primeros que conformaron lo que el artista publicó de manera independiente en su sello El Capitán —cuyas reseñas encontraréis aquí—, no parecía arrojar dudas a que el paso a Image pudiera afectar de ningún modo a la extrema calidad en la que siempre se ha movido esta cabecera de historias límites de gente al límite. Máxime, si consideramos el enorme respeto y consideración que la tercera fuerza editorial yanqui tiene para con sus autores, a los que permite hacer y deshacer con sus series lo que les venga en gana, saltándose a la torera, por ejemplo, la sacrosanta periodicidad que tanto se respeta en DC o Marvel y que, en dichas casas, obliga a los odiosos cambios de equipos creativos que tan de cabeza traen siempre a los fans.

Así las cosas, y sin temor a que David Lapham perdiera el control sobre su criatura, el único temor posible era que, en algún momento —y el cambio de sello podía, por qué no, ser dicho instante—, el artista se quedara sin ideas para continuar regalándonos a los lectores la inconmensurable grandeza que hemos ido descubriendo en las vidas de Virginia Applejack y Amy Racecar, dos caras de una misma moneda, la de unas antiheroínas de los pies a la cabeza que hacen lo que pueden para sobrevivir y que, en las páginas que conforman ‘Asesinos’, dejan entrever algo que no me atrevo a aventurar, no ya por miedo a incurrir en algún inadvertido destripe, sino por cierto reparo a equivocarme y que mi apreciación hacia lo que realmente está tratando de construir Lapham esté completamente equivocada.

Guardándomela pues y pretendiendo que, sea o no sea así, lo que he creído atisbar añadiría considerables capas de brillo a un cómic que refulge con una fuerza inusitada, Lapham sigue dando muestras en este sexto volumen de poseer un talento sobrenatural tanto para la construcción de entornos y personajes que dejan muy atrás la mera categoría de tridimensionales para, directamente, convertirse en uno de los acercamientos a entes reales más corpóreos que hemos podido ver en unas páginas aviñetadas. Y eso, obviamente, no sólo descansa —aunque lo hace quizá con mayor porcentaje— en un guión cosido sin ninguna puñetera fisura; sino en un dibujo que, bajo una estructura tan tradicional como efectiva —si bien se la salta aquí y allá, la impresión es que la retícula de 2×4 es respetada religiosamente— mima a sus personajes, cuida al máximo las caracterizaciones, se hace fuerte en la capacidad de expresión de sus actores y encuentra, en la claridad narrativa, un último valedor de esa privilegiada posición que ha llevado a coronar a ‘Balas perdidas’ como la REINA de las series independientes estadounidenses. Bueno, coronarla como tal es cosa mía, pero vosotros me entendéis, ¿verdad?

Balas perdidas vol.6. Asesinos

  • Autores: David Lapham
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 276 páginas
  • Precio: 197,74 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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