‘Balas perdidas nº2. En algún lugar del oeste’, disparos certeros

Si hay algo que me fascina por encima de otras cosas que me subliman de ‘Balas perdidas’, eso es la capacidad de David Lapham de arrojarnos las historias que conforman este maravilloso microcosmos siempre in media res y nunca dando nada por sentado, depositando en nosotros, los lectores, el trabajo de ir uniendo de forma ardua cabo tras cabo, personaje tras personaje, referencia tras referencia hasta que, en nuestra cabeza, vamos montando el complejo rompecabezas que es todo aquello lo que rodea a Virginia Applejack, la joven que conocimos en el primer volumen de la serie y que aquí comparte protagonismo con otros dos personajes tremendamente singulares y carismáticos: Beth y Orson.

Definición de pareja disfuncional y tóxica —aunque quizás este apelativo a quien le iría como anillo al dedo sería a Nina, tercer enajenado vértice del triángulo adyacente a la señorita Applejack— las sinergias con las que Lapham da vida a ambos protagonistas quedan muy bien expuestas en las algo más de 30 páginas que dan comienzo a la lectura; y si bien ambos se antojan a primera vista como caracteres antipáticos, sólo hay que dejar que la historia vaya respirando para apercibirse, como ya pasaba con Virginia Applejack, de la magia del autor y de esa fabulosa forma que tiene de cautivar nuestra atención para que no perdamos ni un detalle de lo que se despliega en sus portentosas páginas.

Lo sé, éstos argumentos son los mismos que ya utilizamos hace unos meses cuando hablamos por estas líneas del primer y el quinto volumen de la cabecera. Es más, si al aspecto visual tuviera que referirme, volvería sin duda a caer en alabar la tridimensionalidad y el sucio realismo que caracteriza, ya a sus «actores», ya a los escenarios por donde mueve la acción. De hecho, no sería de justicia terminar esta entrada sin hacer sonora referencia a Seaside, el pueblo de paletos que sirve de marco para la práctica totalidad de lo que aquí desarrolla Lapham y protagonista de extrema relevancia del entramado que el guionista y dibujante va desplegando en una segunda entrega que, si algún regusto deja, es a poco. Y otra cosa no, pero que un cómic te deje con ganas de más es signo inequívoco, al menos en mi diccionario, de que su grandeza es de esas que no se puede abarcar.

Balas perdidas nº2. En algún lugar del oeste

  • Autores: David Lapham
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 200 páginas
  • Precio: 18,90 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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