‘Balas perdidas n.4: Días negros’, redondo

A estas alturas, con cuatro volúmenes reseñados de los cinco en los que La Cúpula nos ha regalado la totalidad de ‘Balas perdidas’ —bueno, la totalidad hasta que la colección se mudó a Image…habrá que esperar para ver si eso también lo publican los chicos de la editorial catalana—, no creo que el titular de este artículo sorprenda a nadie o que a alguien coja desprevenido el que sentencie, nada más comenzar, que tanto esos cuatro como el que hoy nos ocupa, conforman una de las obras más imprescindibles del cómic estadounidense de las dos últimas décadas —y sí, cómic estadounidense en general, nada de etiquetas de «indie» o alternativo. Ante lo contundente de dicha afirmación no queda más que rendirse a lo que las 260 páginas que se aglutinan en ‘Días negros’ evidencian una, otra y otra vez: que lo que David Lapham enhebró aquí es de todo menos normal.

Con un corpúsculo de personajes perfectamente definidos en virtud a los anteriores volúmenes, sorprende, y sorprende sobremanera, que Lapham siga presentando a secundarios tan tridimensionales como si no hubiera un mañana al tiempo que abunda, si es que tal cosa es posible, en continuar explorando la desestructuración de la narrativa que tanto y tan bien sirve como cualidad fundamental de su magna obra. Sendos factores, no obstante, no sirven sino para rayar sutilmente sobre la superficie de un microcosmos tan vasto y complejo como magistral y fascinante, y cuanto más se adentra uno en él en sucesivas —y muy obligadas— relecturas, mejor se apercibe de la intensidad con la que el artista estadounidense se volcó —y sigue volcando— en las vidas de Virginia Applejack y Beth Kozlonowski, dos heroínas atípicas e irresistibles, se las mire como se las mire.

Y ya que estamos en la que, hasta nueva orden, será reseña final de las cuatro que hemos dedicado a ‘Balas perdidas’, quizá a alguno se le haga apetecible que servidor termine su incursión en la colección ofreciendo una de esas listas de «Balas perdidas de peor a mejor» que tanto abundan en la red. Si es así, lo siento, pero os voy a dejar con un palmo en las narices: una vez disfrutada en su totalidad —o más bien en la parcialidad de estos cinco volúmenes, que ya he dicho que la cabecera continúa allende los mares— y efectuadas la gran mayoría de las conexiones pertinentes para ordenar en la medida de lo posible el consciente caos narrativo que Lapham pare, resulta de todo punto imposible poner a un volumen por delante de otro, a una historia por delante de otra porque, insisto, todos forman parte de un TODO más grande, un conjunto inmiscible y cohesivo que mejora, y no os podéis hacer una idea de cuánto, disfrutado en una lectura continua sólo interrumpida por nuestras obligaciones y las inevitables horas de sueño. Así aproximada, en un intento por tener una visión lo más cercana y a la vez global posible, ‘Balas perdidas’ se eleva como una OBRA MAESTRA del cómic estadounidense de esas que uno no puede perderse. Advertidos quedáis.

Balas perdidas n.4: Días negros

  • Autores: David Lapham
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 260 páginas
  • Precio: 18,90 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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