‘Atalanta. La leyenda. Volumen 1’, afortunado reencuentro

Atalanta portada

Al menos en lo que a este redactor respecta, cualquier viaje al extranjero de los varios que he hecho a lo largo de las dos últimas décadas ha reservado cierto espacio más o menos amplio para acercarse a las tiendas de cómics de la ciudad de turno y dar buena cuenta de lo que en ellas se encontrara. De forma tímida allá por 1994 cuando me encontré un verano en tierras de Lyon —de las que, si la memoria no me falla, sólo me traje alguna grapa suelta del ‘Clandestine’ de Alan Davis—, fue en mi primer viaje a Inglaterra donde mi bolsillo pudo constatar lo mucho que podía llegar a dar de sí al tener que hacer frente a las masivas compras realizadas en el Forbidden Planet londinense —y otras tiendas de la capital— y en un pequeño pero abigarrado establecimiento de Portsmouth, la ciudad en la que pasé un mes, al que iba casi todos los días.

La vuelta a España y la correspondiente penalización en el aeropuerto por sobrepeso sería una historia que se repetiría en subsiguientes visitas a la capital de la pérfida Albión, en aquellos maravillosos ocho días que pasé en Nueva York, donde directamente tuve que adquirir una maleta extra para poder meter todo lo que saqueé en Midtown Comics o, por supuesto, en mi luna de miel en París, cuyo barrio latino dejó completamente perplejo a alguien a quien por aquél entonces el cómic europeo interesaba lo justo. Eso sí, dentro de ese escueto puñado de títulos que ya figuraban en mis estanterías previa visita a la ciudad de la luz, estaban los tres álbumes de ‘Atalanta’ publicados en la Colección Pandora y que Norma interrumpió, como tantas otras veces, sin saber muy bien por qué.

Enamorado del arte de Crisse —o Didier Chrispeels, su verdadero nombre— y de lo mucho que sus ilustraciones bebían del mundo de la animación en general y de Disney en particular, la visita al local de la cadena Album dedicado al cómic francobelga se saldó con la compra —a falta de querer traerme a casa álbumes en francés que sólo habría entendido a medias, la verdad— de un precioso portafolio plagado de ilustraciones reproducidas a gran calidad a partir de los diseños del artista belga para esta cabecera mitológica con la que el autor se mete de lleno en el viaje de Jasón y sus Argonautas introduciendo a un personaje femenino sobre el que pesa una ominosa maldición.

Atalanta interior

A mi regreso a España, las indagaciones sobre Crisse llevarían a la denodada búsqueda de ‘La espada de cristal’, una historia para otro momento que no haría sino aumentar el especial cariño que desde entonces profeso por un autor que, seamos francos, bien podría prodigarse algo más. Y es que, desafortunadamente, hablar de ‘Atalanta’ es hacerlo de una cabecera que a día de hoy sólo ha conocido al otro lado de los Pirineos tres álbumes más que añadir a los cinco que Yermo ha recogido en este imprescindible integral, ocho volúmenes que se han tomado su tiempo en aparecer si consideramos que el primer de ellos data de abril del año 2000 y que el ritmo normal de publicación de una serie en el mercado francobelga es de un álbum al año. A esa laxitud en parir una nueva entrega se une el que, dejando de lado las atribuciones gráficas, Crisse sólo se ha encargado del guión en los dos últimos, dejando la responsabilidad de seguir ilustrando estas aventuras mitológicas a un tal Grey que copia descaradamente el estilo de su predecesor sin llegar a la altura de éste.

Más dejemos de lado apreciaciones que ya tendremos la oportunidad de verter con mayor profundidad en el siguiente integral que Yermo dedique a la serie, y centremos nuestra atención en 250 páginas —bueno, 248 para ser más exactos— que son todo un muestrario inacabable de las virtudes de Crisse como artista y, porque no hay que ser un fan letal hasta el punto de quedar cegados ante los defectos, de algunas de las cualidades de su forma de narrar que no llegan a cuajar en los mismos elevados términos. Por quitarnos de en medio estos últimos, hay que admitir que todo lo bueno que el belga tiene en cuanto a imaginación y capacidad de diseño, lo adolece aquí y allí en una narrativa que no siempre funciona a las mil maravillas. Dejémoslo en un ratio de 80-20, siendo la primera cifra el porcentaje de aquellas planchas a las que no se les puede poner pega alguna en lo que a fluidez respecta y la segunda la que determina las pocas en las que sí podría señalarse con el dedo a lo que no termina de funcionar.

Como podréis imaginar, aquello que chirría no es más que una mera molestia pasajera y puntual en una lectura tremendamente divertida y amena —que echa mano de un humor bastante amplio que incluso coquetea con las referencias a elementos actuales— que, no cabe duda, es un goce para la vista. Hay quien podrá tachar de algo barroco al estilo de Crisse por los sobrecargados diseños en los que el artista incurre una y otra vez pero, como todo, es cuestión de gustos. El mío, por si no ha quedado claro, se inclina en alabar la capacidad imaginativa del dibujante, lo voluptuoso de sus féminas, lo fluido de su trazo, la amplitud de la más que evidente influencia que el mundo cartoon ejerce en él y, aunque no sea responsabilidad suya, el maravilloso tratamiento cromático que Fred Besson concede a sus páginas. Si lo vuestro es el tebeo de aventuras, ni lo dudéis, serán 40 de los euros mejor invertidos en tebeos que podáis gastar este año.

Atalanta. La leyenda. Volumen 1

  • Autores: Didier Crisse
  • Editorial: Yermo
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 248 páginas
  • Precio: 40,85 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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