Algunos superpoderes que nadie querría (III)

Absalom y Marrow, los dos igual de picajosos

Avisábamos ayer por Twitter que hay un meme circulando, #crapsuperpowers, en el que la gente escribe poderes absurdos. La lista crece constantemente, a cada minuto, algunos son geniales. Es una buena excusa para añadir una tercera parte a la lista de superpoderes que nadie querría:

El poder de expulsar pinchos de hueso por la piel

Las garras de adamantium son brillantitas, quedan monas y amenazadoras. Pero si lo que expulsas de tu cuerpo son trozos de hueso, la cosa queda bastante asquerosa. Absalom y Marrow («Médula», muy apropiado), no solamente son feísimos y dan asco, sino que lo único que podían hacer en un combate con sus respectivas némesis era sacarse un trozo de fémur y golpearle con él. El asco sería una ventaja, pero un mandoble seguro que hace más pupa.

El poder de controlar plantas y acelerar su crecimiento

Poison Ivy, o Hiedra Venenosa (ortiga, en realidad), una ecologista radical Genial, Poison Ivy, puedes hacer que las plantas te hagan caso, y que crezcan más rápido. De nuevo, otro poder básico en el entorno urbano en el que suelen transcurrir las aventuras de los cómics. Hombre, si eres vegetariano, entonces sí le veo una utilidad clara: reducir los gastos en el «hiper», montar una frutería, unirte a grupos de reforestación o trabajar en un vivero, pero aparte de eso, no es de los superpoderes más apetecibles.

El poder de encoger

El Átomo, visto al microscopio Oh, sí, Átomo, reduce tu tamaño hasta los límites de la visión. Aunque es un poder muy adecuado para superhéroes cobardes, no está exento de riesgos (a menos que seas inmune a insecticidas o cosas así). Además, dudo mucho que los guionistas puedan crear aventuras más fascinantes y peligrosas que las que vivió en su día Pepita Pulgarcita… De hecho, muchos de sus combates eran contra villanos superreducidos, a tomar viento cualquier ventaja estratégica.

El poder de transformarte en agua

En la serie de Hanna-Barbera ‘Los Super Amigos’, aparecían dos supers llamados «Los Gemelos Fantásticos». Sin tener en cuenta lo ridículo del nombre, Jayna podía transformarse en cualquier animal, muy útil en entornos urbanos, pero el que nos ocupa es su hermano Zan: se podía convertir en agua, hielo o vapor. Está claro que éste es un poder que desequilibra por completo la balanza del bien y del mal, por ejemplo aumentando la humedad de la sala y complicando así el asma del villano de turno.
Zan y Jayna, los Gemelos (no tan) Fantásticos
Especialmente ridículo era su método de transporte, consistente en que Jayna se convertía en águila, mientras que Zan se convertía en agua y se metía en un cubo, que Jayna portaba como si fuera una golondrina africana cualquiera.

Campo de energía que lo repele todo… hasta el aire

Unus, el Intocable, con capacidad de autoasfixia Poder crear un campo de fuerza sólida, impenetrable para cualquier forma de materia o energía, suena bastante bien, no lo dudo. Pero creo que Unus el Intocable tiene algo que decir aquí. O tendría, al menos, ya que murió cuando no pudo controlar su campo y se asfixió dentro de él. Ah, esas grandes olvidadas: las ranuras de ventilación. Lo dicho, paso de poderes que sean más peligrosos para mi que para los demás.

El poder de dar buen rollo

Goldstar, El Último Boy Scout Goldstar tenía que cargar con un nombre cursi y de marca antigua de televisores, pero eso no era lo peor. Si vas a ser la antítesis de un villano tan carismático como Lobo, mi primera opción no sería tener el poder de ser un boy scout, produciendo subidas de moral y vibraciones buenrollistas a tu alrededor. Sobre todo, porque no te servirá de mucho en un combate en solitario. Siempre alerta, chico, siempre alerta…

El poder de que los otros superhéroes te odien

Leech, al que ningún super quiere tener cerca Porque si tu habilidad es la de neutralizar los poderes de otros mientras estés cerca, ah, desde luego no vas a ser el alma de la fiesta en la reunión anual de mutantes de tu instituto. Leech básicamente hacía eso, lograr que el resto de mutantes le odiara automáticamente y no quisieran formar parte de su grupo. Tuvo un papel fugaz en X-Men 3, por cierto, aunque se parecía más a Lex Luthor de niño que a una tortuga ninja, como en los cómics.

El poder de producir luces de colores

Cuando estás arriesgando tu vida por salvar el mundo, quieres rodearte de gente con poderes capaces de proteger a los indefensos o destruir amenazas. Si tu compañero sólo sirve para crear bonitos efectos pirotécnicos y luces de colores, como Júbilo o Dazzler, bueno, quizás vaya siendo hora de fichar nuevos compañeros. Tus enemigos tan sólo necesitan gafas de sol o alejarse tres metros del petardo y listo.

Dazzler y Jubilee, Falleras Mayores

Sí, ya sé que llevados al extremo hacen daño, pero ese estilillo «disco fashion» de Dazzler o los flashes de colores de Júbilo son bastante horteras.

El poder de que se te peguen las cosas

Tar Baby, el tipo más pegajoso que te puedes cruzar «Todo lo malo se pega», frase de madre donde las haya. La madre de Tar Baby (¡Chico Brea, dios!) seguro que la dijo unas cuantas veces. Tar Baby (¡dios!) producía un poderoso adhesivo que hacía que se le pegara a conciencia todo lo que tocara. Con el tiempo, el adhesivo se le disipaba, afortunadamente, y podía quitarse las cosas pegadas. Creo que no se me puede ocurrir un superpoder más mierda que éste, aunque sí se me ocurren decenas de situaciones embarazosas y humillanes en las que involucrar a Tar Baby (¡Tar Baby!).

El poder de atraer o rechazar a las masas

Tag, alias "El Paria" También conocido como «efecto paria», Tag podía forzar a la gente a correr hacia un lugar o huir de un objetivo específico. Como poder es bastante absurdo y aleatorio, aunque tendría un buen sueldo si lo reclutaran los antidisturbios. Además, sigo sin encontrarle ninguna utilidad práctica a la hora de enfrentarte a un supervillano. ¿Qué vas a hacer? ¿Acosarle con una turba de fanáticas de High School Musical? ¿Espantarle un rato? ¿Hacerle correr de un lado a otro hasta que se derrumbe por el agotamiento? Cualquier opción queda ridícula.

El poder de reducirte a dos dimensiones

Tommy, la chica plana por antonomasia Tommy tenía un original poder: pasar a un estado bidimensional, en el que su cuerpo se aplanaba tanto como un papel. ¿Era inmune a la cola blanca? ¿Sería capaz de ganar alguna vez al piedra-papel-tijeras? ¿Debemos temer su ataque «incómodo corte de borde del folio»? Su mayor talento: salir de sitios por debajo de las puertas, y pegarse a paredes para decorarlas. Por cierto, vaya peinado que se gasta…

El poder de ser gaseoso

Beak sujetando el traje agujereado de Dummy No hablo de soñar con ser aire volador, y volar por la ventana. Hablo de lo estúpido que es el que tu cuerpo tenga forma gaseosa, y necesites vivir dentro de un traje contenedor. Tan estúpido, como disiparse y desaparecer por culpa de un descosido en el traje, como le pasó a Dummy. En la foto vemos el momento de su volatilización, con su compañero Beak sujetando el traje. Por cierto, otro que tal baila: su poder es ser medio-pájaro.

Vía | SciFiChick
En ZonaFandom | Algunos superpoderes que nadie querría (I), y parte (II)

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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