Alégrame el finde: grandes autores del cómic español (II)

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En la primera entrega de esta serie de posts dedicados a los grandes autores del cómic español, me centré en el periodo de los años 60 y 70. Ahora damos un salto atrás en el tiempo para encontrarnos con los dibujantes que formaron parte de la llamada generación Bruguera.

La editorial fue fundada en 1910 bajo el nombre de El Gato Negro. Además de publicar numerosos libros, también dedicó buena parte de su producción a los cómics. Sus principales aportaciones fueron las revistas ‘Pulgarcito’ y ‘DDT’, en las que publicaron los autores de los que voy a hablar a continuación. Estos comenzaron su carrera en los años 40, y buena parte de ellos procedían del campo de la animación, concretamente de los estudios Chamartín.

Bruguera tuvo un papel fundamental en la renovación y asentamiento del cómic español, que vivió durante estos años su época dorada. No obstante, su trato hacia los autores no fue demasiado bueno, ya que se quedaban los derechos de sus creaciones y muchas veces empleaban a autores de segunda para dibujar a los personajes más conocidos cuando sus creadores no daban abasto para satisfacer la demanda de los lectores.

Bruguera desapareció en 1986 tras ser absorbida por el Grupo Zeta, que la convirtió en Ediciones B.

sulfato.jpg1. Francisco Ibáñez

Ibáñez ha entrado por méritos propios en el cuadro de honor de la historieta española, especialmente por haber creado a Mortadelo y Filemón, los máximos exponentes del cómic patrio que ya han cumplido medio siglo de existencia. Al margen de ellos, tiene otras excelentes creaciones como ‘13 Rue del Percebe’ y ‘Rompetechos’.

Aun hoy en día sigue atado a su mesa de dibujo para crear nuevas historias de sus célebres agentes de la TIA. Ya no son lo que eran, desde luego, pero su trabajo es un referente para todo historietista español que se precie.

zipizape.jpg2. José Escobar

Su aportación más recordada al género son los traviesos gemelos Zipi y Zape, que aparecieron por vez primera en 1948. Con el paso del tiempo, la familia Zapatilla dejó de ser un reflejo de la realidad española (pues sus valores o castigos como el cuarto de los ratones estaban más desfasados que la frenología), pero a pesar de todo sus pizpiretas gamberradas siguieron divirtiendo a los lectores durante décadas.

Escobar también creó al hambriento ‘Carpanta’, que ya se ha convertido en un personaje de nuestra cultura popular; y a la divertida ‘Petra, criada para todo’.

raf.jpg3. Raf

Raf comenzó con un estilo gráfico muy similar al de sus contemporáneos, aunque poco a poco fue desmarcándose hasta conseguir un sello muy personal y de calidad. Centró buena parte de sus historias y personajes en el mundo de los detectives y los enigmas, siempre, por supuesto, desde una óptica humorística.

En ese sentido, su personaje más célebre es el aristócrata británico ‘Sir Tim O’Theo’, creado en 1970. También es muy divertida la serie protagonizada por ‘Mirlowe y Violeta’, que llegaría un poco después. Raf también dibujó cómics dirigidos al público adulto como ‘La brigada capadora’, que apareció en la revista ‘Puta Mili’.

anacleto.jpg4. Manuel Vázquez

Personalmente, es uno de mis autores favoritos de esta etapa. Vázquez comenzó su carrera muy joven, en los años 40, y empezó a despuntar con la creación de personajes como ‘Las hermanas Gilda’ o ‘La familia Cebolleta’. Lo suyo fue siempre el humor absurdo e irreverente, y tuvo también grandes aportaciones al cómic para adultos con obras como ‘Mujeres o diosas’, ‘¡¡Vámonos al bingo!!’ y ‘Vázquez, agente del fisco’.

Su personaje más inmortal es ‘Anacleto, agente secreto’ (que apareció a mediados de los 60), una lectura ideal tanto para jóvenes como para adultos, en la que su sentido del humor alcanza cotas de auténtica genialidad.

urraca.jpg5. Miguel Bernet Toledano (Jorge)

La familia de este autor está estrechamente relacionada con el mundo del cómic, pues su hermano Joan creó series como ‘Altamirano de la cueva’ o ‘Los guerrilleros’ y su hijo es el hoy célebre dibujante Jordi Bernet.

Miguel, que siempre fue conocido por el seudónimo Jorge, comenzó a trabajar para Bruguera en los años 40. Su creación más importante es la solterona y maquiavélica ‘Doña Urraca’, que apareció en 1948 y se ha convertido en un paradigma de los personajes de aquella época. Desgraciadamente Miguel murió joven, con apenas 40 años, así que los lectores nos quedamos sin poder conocer su verdadero potencial.

tribulete.jpg6. Guillermo Cifré

Al igual que Jorge, Cifré también murió joven, si bien su carrera fue lo suficientemente prolífica como para dejar una huella destacada en el cómic español. Creó para Bruguera su personaje más famoso, ‘El repórter Tribulete’, un alocado periodista que siempre se mete en líos al ir a la caza de la noticia. También, aunque es menos conocido, creó a ‘Don Furcio Buscabollos’, cuyas andanzas por desfazer entuertos se ambientan en la Edad Media.

Cansado del trato recibido por parte de Bruguera, fundó la revista ‘Tio Vivo’ junto con otros dibujantes como Peñarroya y Escobar, aunque desgracidamente no tardaron en cerrarla por problemas económicos.

gordito.jpg7. José Peñarroya

Peñarroya creó numerosos personajes para Bruguera que quizá por separado no tuvieron tanta fama como los de otros autores, pero que sirvieron para asentar la estética y la orientación de publicaciones como ‘DDT’ o ‘Pulgarcito’. Solía acudir a arquetipos de la vida cotidiana, personajes normalmente inocentones, como ‘Don Pío’ y ‘Gordito Relleno’.

Sus primeras páginas estaban plagadas de viñetas y cargadas de diálogo, al estilo de las de la mítica revista ‘TBO’, aunque poco a poco fue aprovechando su experiencia en el mundo de la animación para dotarlas de mayor dinamismo y depuración. Durante su etapa en ‘Tio Vivo’, ya que Bruguera tenía los derechos de sus personajes, creó algunos nuevos como Pitagorín, el niño superdotado.

martz.jpg8. Martz Schmidt

Bajo este seudónimo se encontraba Gustavo Martínez Gómez, que además de trabajar en el mundo de la historieta, también dedicó muchos años al diseño y la publicidad. Durante su carrera creó muchos personajes, pero los fundamentales son dos. En primer lugar, ‘El doctor Cataplasma’ (1953), el sabio bajito y barbudo que trae de cabeza a su criada Panchita con sus experimentos y su tacañería.

El otro es ‘El profesor Tragacanto’, cuyo aspecto es similar al del anterior. Schmidt también se encargó del personaje de Doña Urraca tras la muerte de su autor, y creó una de sus mejores historias: ‘Doña Urraca en el castillo de Nosferatu’.

pafman.jpg9. Joaquín Cera

Los dos autores que cierran esta lista son herederos directos de la estética y el humor de los autores de la generación Bruguera. De hecho, Cera entró a trabajar muy joven para la editorial en sus últimos años de existencia hasta que de sus cenizas surgió Ediciones B, con quienes ha publicado un buen puñado de obras.

Al igual que pasa con Jan, su personaje más conocido, Pafman, nació como una parodia de un superhéroe hasta que se fue desmarcando completamente del original. Hace muy poquito se ha editado ‘Agente Cero Cero Patatero’, con una nueva aventura de este peculiar héroe. Además de ser un estupendo dibujante, Cera ha sabido actualizar a nuestros días la frescura y el humor de los tebeos de antaño.

sporty.jpg10. Juan Carlos Ramis

En solitario, Ramis creó a Sporty, un chaval gamberrete y pelopincho amante de los deportes. También creó a Mafrune, un secundario calvo y gafotas que aparece en todas sus aventuras, ejerciendo toda clase de empleos. Sin embargo, sus obras más importantes las ha creado en colaboración con Cera.

Por un lado, tenemos a los Xunguis, unos traviesos extraterrestres que han protagonizado un cómic y diversos álbumes a la manera del ‘¿Dónde está Wally?’. Junto con Cera también hizo una nueva versión de Zipi y Zape, que desgraciadamente se canceló hace un tiempo.

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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