‘Adicto al amor’, honesta y locuaz

Adicto al amor

Al menos en lo que a parte de su desarrollo se refiere, ‘Adicto al amor’, el volumen con el que Norma nos presentaba a Koren Shadmi el pasado Salón del Cómic de Barcelona, recuerda poderosamente a una premisa similar a la que servía a Chester Brown para enhebrar su espléndida ‘Pagando por ello’. Sustituyendo meretrices por mujeres con perfil en una red social levantada de forma exclusiva para citarse con miembros de uno u otro sexo, son no obstante la honestidad y el cinismo con los que el autor canadiense echaba la vista atrás sobre sus prácticas sexuales las cualidades que brillan con mayor intensidad en esta mirada mediante la que Shadmi diserta con mordacidad sobre el mundo de las relaciones online y cómo éstas están alterando las prácticas sexuales y, en términos generales, la “cultura” del sexo.

Una mordacidad que no se corta ni un pelo a la hora de criticar de forma abierta el frenesí al que los usuarios de portales como Tinder se someten gracias a la “libertad” que supone el quedar con mujeres/hombres de toda índole dispuestas/os, según parece por lo que se nos cuenta aquí, a tener sexo despreocupado con miembros del género opuesto —o del mismo sexo, es de suponer—. Puede que servidor, que sigue sorprendiéndose por la inventiva humana en según que ámbitos y que nunca ha visto con buenos ojos el uso de la red de redes como herramienta efectiva para las relaciones con nuestros congéneres —del tipo que sean, no sólo sexuales— peque de estar chapado a la antigua, pero donde se ponga la forma tradicional de socializar, de conocer gente, que se quiten todas las supuestas facilidades que el “anonimato” de internet concede a aquellos que lo usan para los fines que aquí se nos describen.

Centrándonos en lo que ‘Adicto al amor’ ofrece, que es bastante, quizás al margen de la honestidad, el cinismo, la mordacidad o la locuacidad con la que Shadmi caracteriza todo el volumen, son la sencillez de la lectura y lo rápido que atrapa al lector lo que sirve para dar una idea más aproximada de porque resulta tan recomendable acercarse a las páginas de ésta espléndida “novela gráfica”: a través de setenta y cinco citas —bueno algo menos, que no todas aparecen reflejadas— asistimos a la drástica transformación del protagonista de un sufrido ex-novio que no sabe cómo superar la ruptura con su pareja en un auténtico “picha brava” que, como reza el título, termina enganchado a tener cuantas más relaciones casuales, mejor.

Tanto es así, que cuando se le presenta el amor gracias a una de ellas, es incapaz de reconocerlo, y no lo será hasta que tan poco recomendable forma de conducirse, le demuestre que cosificar a la mujer, llegar al punto de confundir a unas con otras y creerse un Valentino irresistible, no son más que logros vacuos que desdibujan la personalidad y conducen a un inmenso vacío emocional. Puestas todas estas reflexiones en valor por un trazo agradable y una narrativa ágil, termino reiterando el mensaje del párrafo anterior: ‘Adicto al amor’ es una lectura tremendamente recomendable que si para algo sirve es para demostrar que por mucha revolución digital que nos quieran vender en todos los ámbitos posibles, en lo que respecta a las relaciones humanas, internet, las redes sociales y todas esas horrendas aplicaciones que se han puesto tan de moda —hablar con los adolescentes de ahora es darse cuenta de lo anticuado que ha quedado pedirle el teléfono a una chica y quedar con ella a los pocos días para tomar un café y charlar— son, en la mayoría de los casos, la antítesis de lo que necesitamos los humanos.

Adicto al amor

  • Autores: Koren Shadmi
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 224 páginas
  • Precio: 24,70 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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