‘Adam Clarks’, noir de un pasado futuro

Adam Clarks

Tirando algo de memoria comiquera —no mucho, no creáis— resuta muy significativo que, si bien su concreción visual es relativamente similar por más que puedan distinguirse ciertos rasgos definitorios que las separan, este segundo trabajo del tándem formado por Régis Hautière y Antonio Lapone se distancie tantísimo de aquél ‘Acordes y desacuerdos’ con el que los autores franceses se daban a conocer allá por 2012 de mano de Dib-buks: en aquella ocasión, la iconografía del álbum quedaba marcada a fuego por un estilo que parecía sacado de los folletos ilustrados de los años cincuenta mientras que su historia giraba en torno del amor, el desamor y las relaciones de pareja, dejándose sentir en su desarrollo la clara influencia de la música.

Ni rastro de todo ello —salvo, como digo, del personal y reconocible estilo de Lapone— hay en ‘Adam Clarks’, un espléndido álbum con el que la pareja de artistas narran las aventuras del personaje que da título al cómic, un ladrón profesional que se verá envuelto en un encuentro de intereses entre los espías rusos y los estadounidenses en el marco de unos años 50-60 que, no obstante, quedan aquí caracterizados con una clara voluntad retrofuturista, esto es, que al lado de personajes que podrían haber salido de cualquier película de cine negro de la época, encontraremos coches voladores y artilugios impropios de hace seis décadas.

Con ese ambiente de fondo —que en realidad sólo sirve como eso, como ambientación, no alterando en ningún momento lo que la historia nos acerca— el relato que construye Hautière y dibuja Lapone es uno de esos que se afianza en las raíces del género para contar con un antihéroe definido a la perfección, una femme fatale de infarto, un MacGuffin —que aquí se tiene el fresco descaro de llamarlo tal cual— y un corpúsculo de secundarios perfilados con maestría que orbitan en torno a esa singularidad que es el protagonista. Fusionadas tales definiciones con lo que de magnífico tienen las planchas de Lapone —no sabría si valorar más lo caricaturesco de su trazo o la espléndida gama cromática que elige— ‘Adam Clarks’ termina ofreciendo lo justo para dejar con ganas de mucho más. Un último valor éste, porque lo es, que añadir a los demás para conformar una lectura espléndida.

Otra reseña en Fancueva | Adam Clarks, retrofuturismo ye-yé

Adam Clarks

  • Autores: Régis Hautière y Antonio Lapone
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 64 páginas
  • Precio: 20 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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