’36-39: malos tiempos’, una puñetera obra maestra

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Por ese azar del destino que hace que uno nazca en una familia y no otra, servidor fue alumbrado entre una de «rojos» y otra de «fachas». Por parte materna, mis abuelos sufrieron la Guerra Civil en el bando de los perdedores y nada menos que en Marruecos, teniendo que huir con lo puesto de la noche a la mañana de la parte española a la francesa cuando en España los rebeldes daban el golpe de estado. Por parte paterna la historia es precisamente todo lo contrario ya que mi abuelo, militar de carrera, se pasó la Guerra matando en diversos frentes españoles y fue uno de los «elegidos» por Franco para formar parte de la División Azul que éste envió al frente ruso como apoyo a los nazis.

Y entre medio de unas y otras historias quedo yo, antibelicista convencido y, por si no resulta obvio, mucho más cercano a las historias de hambre, muertes absurdas y miedo de mi abuelo materno que las de gloria, grandeza de España y las afirmaciones de «con Franco se vivía mejor» que alguna vez que otra llegué a escuchar en casa de los padres de mi padre.

De esto se desprende, y no hay que ser muy despierto para darse cuenta, que con tan sólo unas páginas leídas, Carlos Giménez me había ganado por completo con su ’36-39: malos tiempos’, un relato intenso, crudo, descarnado y lamentablemente realista de lo que fueron los tres años durante los que se prolongó la Guerra Civil. A través de las brillantes páginas con las que el autor de ‘Paracuellos’ llena los cuatro volúmenes estupendamente editados por Glénat, tenemos la oportunidad de acercarnos casi como si estuviéramos allí, a treinta y tres meses que cambiaron la faz de nuestro país durante cerca de cuarenta años.

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Y lo hacemos a ras de la calle, algo a lo que el autor ya nos tiene acostumbrados en obras como ‘Barrio’ o ‘Los Profesionales’ pero que aquí cobra una singular importancia mostrando la Guerra como una herramienta despreciable que sólo sabe sacar a la luz lo peor del ser humano. Para ello, Giménez se vale de una familia corriente de ideología izquierdista que le sirve para poner de relieve las miserias que los madrileños, como foco sobre el que se centraron desde un principio las miras del generalísimo, tuvieron que vivir durante los constantes bombardeos que día tras día asolaron la capital durante el conflicto.

Sabedor de que tiene muchas historias que contar, el artista madrileño evita estructurar los cuatro volúmenes a través de una continuidad que hubiera lastrado la lectura de forma innecesaria, provocando así que las muchas «anécdotas» (todas ellas reales) que quedan plasmadas en las páginas de ‘Malos Tiempos’ se sujeten a una semblanza argumental en cada uno de los tomos. Así, el primero se adentra en los inicios del conflicto y muestra de manera desnuda, sin florituras ni concesiones, los absurdos asesinatos que se cometieron desde ambos bandos.

A partir de ahí, y con la clara intención de no hacer ninguna concesión hacia la galería, Giménez va trazando un recorrido brutal por el hambre, los bombardeos y el final de la guerra con los comienzos del franquismo, reflexionando sobre cada uno de dichos «momentos» a través de la voz de la razón que resultan ser Marcelino y su esposa, esa suerte de protagonistas que ven pasar la guerra casi como meros espectadores sin poder hacer nada al respecto.

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Como el autor bien dice en su magnífico epílogo del tercer volumen, ‘Malos Tiempos’ intenta ser lo más neutral posible, algo que no lleva implícito que el autor no tenga clara su posición, antes bien, esta rezuma de forma cristalina por los cuatro costados de cada tomo, quedando claro que la libertad, la condena al conflicto, a los que lo provocaron y alimentaron y a aquellos que oprimieron al pueblo español durante tantas décadas es el motor principal que mueve a Giménez a dejarse la piel en cada plancha de las que componen la magna obra.

Como si de un Goya transfigurado en dibujante de tebeos se tratara (algo que ya Antonio Martín apunta en sus magníficos textos introductorios), las estampas negras que el artista traza con cruel precisión en las páginas de ’36-39′ contemplan desde su parcialidad la totalidad de lo que los ciudadanos de a pie tuvieron que vivir durante esos oscuros años y en este sentido, hay historias en los tomos para todos los gustos: desde aquellas en las que el autor saca a florecer el humor negro y amargo que trascendía en muchas de las páginas de ‘Paracuellos’, hasta el dolor y el drama más intenso que uno pueda imaginarse, perteneciendo a esta última tendencia las dos mejores historias (y esto es mucho decir pues todas son magistrales) de cuantas trufan la lectura; ‘Sito’, que cierra provocando desconsoladas lágrimas en este lector el segundo tomo, y ‘Tisis’, que pone punto y final al cuarto.

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Superado muchas veces por la intensidad de lo que tiene que contar, no debe resultar extraño al lector familiarizado con la obra del madrileño el encontrarse que Giménez, durante la intensa experiencia que supone devorar los cuatro volúmenes, afea en extremo sus dibujos, desfigurando a sus personajes para hacer así más cercanos los horrores de una Guerra que nunca hubo de tener lugar (¿y cuál no lo fue?).

En el momento de su publicación, hubo un movimiento bastante ruidoso por parte de cierto sector del tebeo que clamaba, y con razón, la necesidad de otorgarle a Carlos Giménez el Príncipe de Asturias de las Artes. Que el madrileño se lo merecía más que aquél al que le fue otorgado hace cuatro años es algo para lo que esta humilde reseña no es necesaria: su papel fundamental en la historia del tebeo español, la grandeza de lo que durante años ha contado en todas sus series de carácter biográfico, y el hecho de que ’36-39: malos tiempos’ sea una Obra Maestra del noveno arte son sólo pequeños apuntes que deberían haber servido para que al autor se le reconociera desde las más altas esferas de la «cultura» española con un título que, para aquellos que lo admiramos, ya tiene más que ganado.

36-39: malos tiempos

10OBRA MAESTRA
  • Autores: Carlos Giménez
  • Editorial: Glénat/Random House
  • Encuadernación: 4 vols. cartoné/Rústica
  • Páginas: 56-64/384
  • Precio: 15 euros cada volumen o 14,95 euros el integral

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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