¿Y qué pasó con… Mark Hamill?

La trilogía original de Star Wars redefinió la industria cinematográfica y marco a toda una generación (o varias de ellas). Pero no fue lo único que quedó marcado. Mark Hamill, más conocido como Luke Skywalker, fue uno de los actores peor parados de la saga pese al éxito y popularidad que obtuvo (o tal vez a causa de estos).

El papel del joven rubiales Jedi le marco tanto o más que la cicatriz provocada por el accidente de tráfico que sufrió el 11 de enero de 1977, justo un día antes de grabar una de las escenas finales del episodio IV; y a diferencia de Harrison Ford, nunca logró despegarse de la imagen de su personaje. Para el mundo, su cara nunca más sería la de Hamill, sino que pertenecería para siempre a Luke.

Por suerte, Hamill logró sobrevivir a base de pequeños cameos (principalmente en series de ciencia ficción) para más tarde reconducir su carrera hacia el doblaje, prestado su voz a personajes tan dispares como el Joker en la serie animada de Batman y la mayoría de sus spin-off, videojuegos y películas de animación (incluso se llegó a sugerir en cierto momento para el papel que finalmente obtendría el difunto Heath Ledger en The Dark Knight), Gargoyle en la serie de The Incredible Hulk, El Duende en la de Spider-Man, Maximus en Los Cuatro Fantásticos o el zombi Hánuca en El gran golpe de Bender, la primera película de Futurama. Como veis, al «muchacho» (que anda ya cerca de los 60) le van los papeles antagonistas.

También resulta curiosa su participación en las versiones en inglés de algunos animes de Ghibli como El Castillo en el Cielo (donde interpreta al Coronel Muska) o Nausicaa (el príncipe de Pejite), ambas dirigidas por Hayao Miyazaki y distribuidas por Disney; así como en Robotech: The Shadow Chronicles y la serie de Production I.G, Immortal Grand Prix.

Es evidente que tanto roce con la animación y el cómic (siempre se ha declarado como un gran aficionado y coleccionista) tenía que surtir algún efecto en este señor así que no es de extrañar la inmersión que ha ido realizando paulatinamente en el mundo de la «subcultura» (lo se, yo también odio esta palabra): primero en 1996 escribiendo The Black Pearl, una mini serie de cinco números publicada por Dark Horse Comics; más tarde en en 2001 autoparodiándose en la película de Kevin Smith, Jay y Bob el Silencioso contraatacan (donde también aparece Carrie «Leia» Fisher); y finalmente en 2004 dirigiendo y protagonizando la película Comic Book: The Movie, con apariciones de Stan Lee (atentos a la imagen que encabeza el artículo), Matt Groening, o el ya citado Kevin Smith.

Para terminar, y antes de dejar que os riáis un poco con la parodia que le hicieron en Muchachada Nui, os traduzco un extracto de una entrevista en la que le preguntaron acerca de si no se ponía enfermo cada vez que alguien le decía «Luke, yo soy tu padre»: «Llegados a este punto ya no firmo nada más de Star Wars, pese a lo que me encuentro en mitad de un terrible mercado fraudulento de coleccionistas. Mis hijos están todo el rato marcando como falsos artículos con mi firma en eBay. En cuanto a Star Wars, me encanta, pero pertenece al pasado. (…) Creo que es estupendo que aparezcan nuevas películas y tengan un gran éxito pero, ¿qué significa eso para mi? Por supuesto me alegro por George Lucas, pero debo seguir mirando adelante.»

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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