‘Virtuality’, sólo la miel en los labios

Virtuality

Cuanta injusticia hay en el mundo. Y si nos centramos en el mundo de la televisión, Fox se lleva la palma regalando injustitas a diestro y siniestro. Algunos retenemos en nuestra memoria la cancelación de ‘John Doe’ tras su primera temporada, y creo que todos sabemos el trato que la cadena le ha propinado a ‘Futurama’, la cual al menos sabemos que seguirá adelante en Comedy Central, que despierta odios y amores a partes desiguales.

‘Virtuality’ puede escribir una nueva página en el libro que contabiliza las mencionadas injusticias, porque es una auténtica injusticia que, tras el fantástico episodio piloto de esta prometedora serie de ciencia-ficción Fox se ha salido con la suya y ha cancelado el proyecto. Siendo justos con todos, las razones básicas para la cancelación de la cancelación han sido el alto coste de producción y la baja audiencia.

‘Virtuality’ es una ocurrente mezcla de géneros totalmente opuestos y afincados cada uno en su terreno, que en el caso de la televisión es común. Hablo de la ciencia-ficción y el reality show. En palabras sencillas, un ‘Gran Hermano’ pero encofrado en el interior de una nave espacial camino de una vital misión para la salvación del planeta Tierra y, por ende, de la raza humana.

La primera vez que oí de este esquema, me mostré entre reacio e interesado, es lógico, un género que me es totalmente atrayente junto a otro que detesto soberanamente (por si alguien no lo sabe, lo que detesto son los realities). Pero la sorpresa es mayúscula desde el primer momento y francamente da igual que a uno no le gusten los realities, es más, si no soportáis este género basura de la televisión mejor para vosotros, porque en ‘Virtuality’ se hace una crítica tan sutil pero reiterada de la bajeza moral de esta clase de programas que sólo merece un aplauso, empezando por el mío propio.

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Planteando más claramente el argumento, los doce tripulantes de la nave deberán realizar un doble trabajo. Por un lado su labor dentro del funcionamiento de la nave y la misión para la que están entrenados, y por el otro, ser participantes de un ‘Gran Hermano’ espacial (algunos a regañadientes, otros encantados) que minará su moral como un punzón en la coronilla camino del cerebro.

Para evitar la demencia de los miembros de la tripulación, y con el fin de proporcionarles una ansiada intimidad, se diseña un completo sistema de realidad virtual para que cada tripulante cuente con un espacio personal lejos de los metálicos muros de la nave. Es precisamente en este mundo virtual donde aparece la primera seña de que algo no funciona correctamente en la misión, dando a entender que algo o alguien desea que fracasen estrepitosamente… o no.

Dudas, dudas y más dudas es lo que plantea el episodio piloto de ‘Virtuality’. Unas dudas que nunca serán contestadas gracias a los altos costes y la baja audiencia, demos gracias porque al menos Fox haya decidido emitir este episodio piloto, el cual está rodado con un gusto y un tacto realmente exquisito. El guión es realmente inteligente (quizás por eso la audiencia lo rechaza, al considerarlo demasiado denso) y el plantel de actores realiza un gran trabajo, marcando en muy poco tiempo a sus personajes y transmitiendo al espectador, de una manera bastante decente, sus agonías dentro de la nave y esperanzas fuera de ella.

Y por si fuera poco, a nivel técnico, ‘Virtuality’ no tiene prácticamente competencia. Los efectos especiales no abruman pero son remarcables, aunque lo mejor se encuentra en la dirección artística, con un diseño de decorados realmente fascinante que bebe de películas de ciencia ficción recientes como la correctísima ‘Sunshine’. De nuevo se nota el cacareado presupuesto, causa del éxito y a la vez parte de la razón de su cancelación.

En resumen, ojalá ‘Virtuality’ hubiera continuado. Este primer episodio ha planteado una trama llena de dudas que merecen una clara respuesta y ha sembrado la semilla de la que podría haber sido una serie de ciencia-ficción para recordar dentro de muchos años.

En ¡Vaya Tele! | ‘Virtuality’, extraña mezcla de estilos

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Roberto Pastor @Roberto_Pastor

Hijo de Dragon Ball, consumidor de manga y anime junto a otros instrumentos de diversión como el cine y los videojuegos. La treintena me ha traído más sensatez pero no menos diversión, o al menos eso es lo que quiero pensar. Geográficamente me sitúo en San Vicente del Raspeig (Alicante).

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